2006/01/30

CUBA EN JUEGOS CENTROAMERICANOS
Su accionar en las primeras siete justas (I)

RAFAEL ROFES PÉREZ
rofillo@yahoo.com.mx


(¡¡¡¡VER-ÚLTIMA HORA-LOOK-LAST TIME!!!!)

Con el objetivo de que usted, amigo lector, quien tiene la gentileza de visitar asiduamente esta página, conozca todo lo relacionado con el accionar de Cuba en Juegos Centroamericanos y del Caribe, ponemos a su consideración una serie de trabajos que iniciamos con este, enmarcado en las primeras siete justas en las cuales tomó parte la mayor de las Antillas (1926-1954, excepto la correspondiente a 1959, donde los cubanos no participaron).

Los certámenes regionales de nuestra área poseen el privilegio de ser los más antiguos del mundo de la era moderna, los cuales contaron desde su nacimiento con el apoyo del Comité Olímpico Internacional (COI).

Los I Juegos Centroamericanos tuvieron a México como su primer anfitrión, en 1926, país que acogió, además de sus 136 representantes, a competidores de Guatemala (20) y Cuba (113), quienes intervinieron en siete disciplinas: atletismo, baloncesto, béisbol, esgrima, natación, tenis y tiro, sólo en el sexo masculino.

Por naciones México con 25 preseas doradas, 24 plateadas y 11 bronceadas resultó el ganador, en tanto Cuba (14-15.15) y Guatemala (0-0-3), ocuparon las restantes posiciones en ese orden.

El primer medallista de oro de estos I Juegos lo fue precisamente un cubano, Enrique Ross, en tiro, mientras también descollaron sus coterráneos Ramón Fonst (esgrima), vencedor en el florete, sable y espada, y Leonel “Bebito” Smith (natación) con tres doradas, en los 400 y mil 500 estilo libre, y en el relevo de 4x100 en igual modalidad.

Entre el 15 de marzo y 5 de abril de 1930, La Habana acogió la II edición de esta fiesta centroamericana. Ahora serían nueve las naciones concursantes: Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Jamaica, México, Panamá, Puerto Rico y Cuba, lo cual posibilitó que se elevara la cifra de competidores (606), al igual que las disciplinas: atletismo, baloncesto, béisbol, esgrima, fútbol, natación, tenis, tiro y voleibol.

Cuba, apoyada en su condición de país sede, pasó a ocupar la posición cimera al acumular 66 medallas (28-19-19), para relegar así a México a la segunda plaza, que sumó 40 (12-18-10).

Destacados en esta oportunidad fueron los criollos Darío Álvarez (atletismo), triunfador de los 800 y mil 500 metros planos; Ramón Fonst (esgrima), primero en florete y espada, y totalizar en ambas armas 21 éxitos sin la sombra de un revés; Leonel “Bebito” Smith (natación), titular en 400 y mil 500 metros estilo libre y el relevo de 4x100, y el también tritón Pablo la Rosa, ganador en 100 metros libre y 100 dorso e integrante igualmente del relevo.

La particularidad más significativa de estos II Juegos lo constituyó la presencia de la mujer en este tipo de encuentro con demostraciones de seis deportistas cubanas en el tenis.

El Salvador organizó la III versión (16 de marzo al 5 de abril de 1935) con la asistencia de igual cantidad de naciones que en La Habana y un aumento en los deportes, cuya cifra se elevó a 14. En esta ocasión tomaron parte oficialmente atletas del sexo femenino, quienes lidiaron en baloncesto y tenis (México, Cuba y El Salvador) y voleibol (México y El Salvador). México recuperó la supremacía por países al agenciarse 78 medallas (37-20-21), por delante de Cuba, 85 (31-30-24) y Puerto Rico, 15 (5-5-5), segunda y tercera, respectivamente.

En Panamá se desarrolló la cuarta justa del área (del 5 al 24 de febrero de 1938). Esta vez a los Juegos Centroamericanos se les agregó un nuevo segundo apellido, del Caribe, como se les seguirían llamando hasta el presente.

Caracterizaron a esta reunión atlética el incremento de participación femenina, cifra que se elevó a 187 competidoras, quienes lidiaron en atletismo, baloncesto, natación, tenis y voleibol, y los halagüeños resultados del país sede, el cual en los juegos anteriores sólo consiguió una medalla de oro, cinco de plata y otra bronceada, por 24-23-20 en esta oportunidad, situándose en el segundo escaño en la tabla de naciones, y relegar así a Cuba a la tercera plaza con 23-17-19.

Entre los días 8 y 28 de diciembre de 1946 se celebró la V fiesta centrocaribeña en la ciudad colombiana de Barranquilla. Nuevamente continuó la pugna entre las representaciones de Cuba y México por la supremacía. Los cubanos volvieron a la cúspide, en tanto Panamá fue tercero, por lo que se mantuvo en la vanguardia. Los criollos archivaron 78 preseas (29-26-23), los aztecas, 76 (26-22-28) y los istmeños, 40 (13-17-10).

Varias figuras sobresalieron por Cuba en la lid, entre ellas el velocista Rafael Fortún, triunfador en los 100 y 200 metros planos en el atletismo, y el ciclista Reinaldo Paseiro, puntero en los mil metros contra reloj en el ciclismo.

Guatemala, una de las pioneras de estas lizas, asumió la responsabilidad de los VI Juegos (1950), con la presencia de delegaciones de 14 países en 18 deportes, al sumarse el boliche y los ecuestres, que sustituyeron al frontenis y al softbol. Cuba alistó a 166 deportistas, 14 de ellos mujeres. Era la tercera delegación más numerosa, sólo detrás de los anfitriones (309) y México (253).

México recuperó la corona al sumar 93 medallas (43-24-26), secundada por la mayor de las Antillas, 79 (24-27-28), y Puerto Rico, 29 (12-7-10). Otra vez brillaron el ciclista Reinaldo Paseiro, quien repitió su victoria de Barranquilla, y Rafael Fortún, rey de los 100 metros planos y submonarca en los 200, detrás de su eterno rival, el jamaicano MacKenley.

En 1954 México ratificaría su hegemonía al albergar en su seno la VII edición de estas justas y sacar una ventaja mayor a los criollos. Los aztecas se colgaron al cuello 125 preseas (48-43-34), por 66 los cubanos (28-18-20) y 53 los venezolanos (14-18-21), nuevos ocupantes de la tercera casilla.
Cuba inscribió competidores en 14 de las 19 disciplinas en concurso, e increíblemente no estaba incluida su novena de béisbol, nuestro deporte nacional. Como siempre, el atletismo cubano hizo un significativo aporte en el número de medallas de oro, con otro rotundo éxito del inmenso Rafael Fortún en los 100 lisos, y la merecida victoria de Angelito García en los 400m al superar al recordista mundial olímpico y campeón olímpico de Helsinki-52, George Rhoden, de Jamaica.

Como señalé al inicio de este trabajo, Cuba no asistió a los VIII Juegos de Caracas, en 1959, porque por esos días triunfó la Revolución cubana liderada por Fidel Castro, la cual produjo un trascendental viraje político en nuestro país, y que contribuiría posteriormente al auge y consolidación del movimiento deportivo en la Isla.

(Fuente: Un siglo de deporte olímpico Cuba y América Latina, de Fabio Ruiz Vinageras).

(CONTINUARÁ)

+SERÍA REALMENTE UN PLACER CONOCER SUS CRITERIOS Y OPINIONES. PUEDEN CONTACTAR CON QUIEN SUSCRIBE A MI DIRECCIÓN DE CORREO ELECTRÓNICO: rofillo@yahoo.com.mx
ESPERO POR SUS MENSAJES। MUCHAS GRACIAS.

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1 comentario:

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