2006/06/21

MUNDIAL DE FÚTBOL: ALEMANIA FORZÓ EL ATERRIZAJE

Rafael Rofes Pérez
rofillo@yahoo.com.mx
(Trabajo del colega Michel Contreras, CUBAHORA)

La selección alemana bajó de las nubes a su similar de Ecuador mediante un contundente resultado de tres goles por cero, y se clasificó en primer lugar del grupo A para la etapa de octavos de final.

En el Olympiastadion berlinés, los del centro del mundo -que tan buenas demostraciones habían ofrecido con anterioridad- no lograron siquiera ser un rival de mediana consideración para los hombres de Klinsmann, que salieron en busca del gol y enseguida llegaron a él.

Alemania se adelantó gracias a Miroslav Klose, que en el minuto 4 enganchó de disparo cruzado y batió al hasta entonces invulnerable Cristian Mora. Luego, a punto ya de concluir el primer tiempo, Klose repitió la dosis, esta vez tras recibir una vaselina tirada por Ballack.


Así, el ariete llegó a la cumbre de los goleadores del certamen, y ya anda por un global de nueve en la máxima cita de la FIFA, toda vez que en Corea/Japón-02 había anotado cinco veces.

El tercer tanto de la escuadra anfitriona acabaría por humillar a sus contrarios, al tiempo que generaba el entusiasmo en su país, pues salió del botín del jovencito Lukas Podolski, una apuesta que aún no le había dado frutos a su técnico.

Todo empezó en una jugada de contragolpe, que los teutones armaron con su efectividad característica: luego de recoger un trazo por la banda derecha, Bern Schneider profundizó a todo tren y lanzó un centro que Podolski tocó como pudo, para mandarlo al fondo de las redes.

A lo largo del choque, Ecuador fue un equipo diametralmente opuesto al que venció de modo categórico a Polonia y Costa Rica. Tuvo mayor tiempo el balón, pero se limitó a circularlo inútilmente por la zona media. Y lo peor: se le vio falto de convicción y espíritu, dejando espacios inocentes para las penetraciones y los cañonazos de media distancia.

Cierto: cinco de sus titulares no figuraron en la alineación, pero de todos modos no hay argumentos para justificar tanta inseguridad y nerviosismo. Como enseguida lo admitió el DT Luis Fernando Suárez, las ausencias de Iván Hurtado, Neicer Reasco, Segundo Castillo, Carlos Tenorio y Agustín Delgado, no bastan para responsabilizar a sus suplentes por la decepción.

No hubo actitud, y por ahí se colaron los siempre briosos alemanes. Ahora bien, quedó claro que el espigado central Giovanni Espinoza juega mejor cuando se siente junto al capitán Hurtado, y que Ecuador precisa en grado extremo de las prestaciones ofensivas del Tin.

En resumen, los anfitriones merecieron la victoria, que de paso redondeó su mejor arranque mundialista desde hace 36 años, pues la última vez que habían ganado los tres duelos de la fase de grupos se remontaba a México-70. Por su parte, los sudamericanos volvieron a la tierra, y deberán evitar que esta bofetada los afecte sicológicamente a la hora de arrostrar su próxima salida.

Los que sí no regresarán a las canchas del torneo serán Polonia y Costa Rica, que una vez eliminados de cualquier posibilidad clasificatoria efectuaron un compromiso de puro trámite en el estadio de Hannover.

Lo único que estaba en juego en el partido era el honor de ambos planteles, empeñados en dejar el Mundial con al menos tres puntos. Cada uno por su lado, el ataque polaco y la defensa tica buscaban redimirse de sus bajos rendimientos, y a la postre, resultó ser la tropa europea la que halló un poco de consuelo.

Los dos cuadros se repartieron méritos equitativamente, movieron con solvencia la pelota, intentaron paredes y desmarques. A balón detenido, Costa Rica empezó arriba por mediación de Ronald Gómez, pero Polonia devolvió la moneda al aprovechar muy bien un par de esquinas, y Bartosz Bosacki se convirtió en el héroe de una fanaticada, que pese a los dos fracasos iniciales, nunca le dio la espalda a sus muchachos.

Mientras tanto, en la definición del grupo B la nave inglesa despegó violentamente en el primer período, pero Suecia la llamó a capítulo y logró una igualada a dos dianas en un encuentro pleno de emociones.

En el afán de asegurarse la vanguardia de la llave, y también de burlar la maldición de 38 años sin triunfar sobre los escandinavos, los británicos dictaron una clase de fútbol en la mitad de apertura, con montones de obuses desde fuera del área y decenas de internadas por la banda izquierda.

Chocaban selecciones de estilos similares, que disfrutan la verticalidad, la rapidez y el juego aéreo. Owen se marchó temprano del partido por lesión, y en su lugar entró el gigante Peter Crouch, con lo cual la rubia Albión se perdió las maravillas que podía lograr el pequeño delantero al asociarse con el prometedor Wayne Rooney.

Sin embargo, el percance no impidió que los pupilos de Sven Goran Eriksson crearan múltiples ocasiones peligrosas ante el arco sueco, con Frank Lampard y Joe Cole en roles protagónicos.

El propio Cole abrió la cuenta goleadora con una obra maestra: desde lejos, recepcionó de pecho y le pegó como bajaba, más enfrascado en la colocación que en la potencia. Eso fue todo: ahí mismo entró en la historia.

A ritmo de ida y vuelta, el desafío provocó una fiesta verdadera en las tribunas, donde hooligans y vikingos enloquecían de gozo. Y una vez que los goles se desataron en el complementario, la locura reemplazó a la alegría.

Marcus Allback desvió la dirección de un cobro de esquina, empató la pizarra y rubricó la anotación número 2 000 en los anales de la Copa. Entonces Inglaterra perdió el rumbo, cedió la Teamgeist y sufrió lo indecible con el "laboratorio sueco".

Linderoth y Kallstrom, cada uno por su respectivo perfil, sacaron una serie de maliciosos corners, que invariablemente, estuvieron al borde de acabar en puerta inglesa: en dos de ellos, la esférica "murió" en el travesaño, y en el tercero, la zaga británica reventó la bola in extremis, ya con el guardamenta Robinson batido.

Suecia predominaba a esas alturas, pero de súbito apareció el suplente del esforzado Rooney, Steven Gerrard, y soltó un testarazo perfecto que amenazó con sentenciar el tope. Sin embargo, instantes después, un inconcebible balón suelto picó par de veces en el área y terminó escondido en la cabaña de los inventores del fútbol.

Dos a dos, y final. Así, Inglaterra estará en los octavos ante los ecuatorianos, y con Alemania se las verán los suecos, en virtud de que un abrazo en el marcador les era suficiente para obstruir a Trinidad y Tobago.

Dicho sea de paso, la selección caribeña dirigida por Leo Beenhakker cayó por 0-2 en su encuentro versus Paraguay, que con esa victoria dijo adiós a tres de sus insignias: Carlos Gamarra, Denis Caniza y Roberto Toro Acuña.

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CHUTAZOS DEL MARTES 20

-El delantero Raúl González empató el récord español de goles en la historia de las Copas Mundiales de Fútbol, al marcar la primera diana de su equipo en el triunfo 3-1 sobre Túnez.
Raúl, del Real Madrid, marcó su quinta perforación en citas universales después de Francia 1998, Sudcorea-Japón 2002 y Alemania 2006, para igualar con Fernando Morientes, Fernando Hierro y Emilio Butragueño.

-El futbolista mexicano Jared Borgetti descansará otros cinco días para recuperarse de una lesión sufrida en el partido mundialista ante Irán, anunció José Luis Serrano, médico de su equipo.
Borgetti tiene una separación de fibras del tejido muscular en su pierna derecha y podría salir a la cancha ante Portugal el miércoles, si peligra la clasificación mexicana a los octavos de final por el grupo D.

-El defensa Denis Caniza anunció hoy su decisión de abandonar la selección paraguaya de fútbol, tras el partido mundialista ante Trinidad y Tobago, que ambos equipos disputarán este martes en la ciudad alemana de Kaiserlautern.
"Creo que ya es hora de dejar la selección, porque uno tapa el crecimiento de un joven, y yo creo que ya tengo todo. Conseguí muchas cosas y estoy muy agradecido", afirmó Caniza a la prensa.

-El futbolista argentino Hernán Crespo anunció que desea jugar contra Holanda el miércoles en la ciudad de Francfort, por el primer puesto del grupo C en la Copa Mundial de Alemania 2006.
Crespo, delantero del club inglés Chelsea, probablemente será preservado junto a su compañero de ataque Javier Saviola para los octavos de final.

-El ex internacional alemán Mario Basler consideró que el astro brasileño Ronaldo es la gran decepción del Mundial de Fútbol de Alemania 2006.
Basler pone en duda incluso que el delantero del Real Madrid tenga interés en jugar, según una columna publicada en el diario "Bild", donde lo exhorta, al menos, a correr.


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