2006/08/17

El béisbol, la pasión deportiva de los cubanos


RAFAEL ROFES PÉREZ

rofillo@yahoo.com.mx


Para los cubanos el béisbol es pasión. Como se dice popularmente, prácticamente “nacimos con un bate, un guante y una pelota en nuestras manos”. Casi todo el año se cantan bolas y strikes en esta Isla bañada por las aguas del bello Mar Caribe, y no por casualidad los relevantes resultados históricos en la arena internacional avalan su indiscutida calidad.

CUBA, SEGUNDA PATRIA DEL BÉISBOL

Popularizado el béisbol en Estados Unidos a partir de 1845, fecha en que Alexander J. Cartwright funda el equipo Knickerbocker, primero en Nueva York y del mundo, el apasionante deporte de las bolas y los strikes rebasa pronto las fronteras de Norteamérica.

Sus marinos se convierten en principales difusores del nuevo pasatiempo que surge con pasión arrolladora, introduciéndolo en las tierras de países vecinos, Cuba el primero de ellos.

Mucho se ha repetido que el 27 de diciembre de 1874 marca el nacimiento del béisbol en nuestro país por haberse enfrentado en esa histórica fecha Habana y Matanzas en el legendario Palmar de Junco.

No obstante, es de presumir que con anterioridad ya se había practicado el béisbol, tanto en la capital como en Matanzas, lo cual justifica la integración de esos equipos. Lo más exacto parece ser que desde años antes, tal vez 1865 ó 1866, ya se jugaba pelota tanto en el Vedado habanero como en Matanzas, introducida por jóvenes estudiantes llegados de Estados Unidos y por marinos yanquis que visitaban el puerto matancero. El del Palmar fue, eso sí, el primer juego oficial divulgado.

Reafirma el anterior criterio, el decreto dictado el primero de octubre de 1868 por Francisco de Lersundi, Capitán General de la Isla, suprimiendo la práctica del béisbol en territorio nacional, por considerarlo "un juego antiespañol y de tendencia insurreccionales, contrario al idioma y que propicia el desamor a España..."

No estaba del todo "wild" el Capitán General, pues no pocos de los pioneros cubanos del béisbol conspiraron contra el poder de España, e incluso algunos de ellos murieron en la manigua redentora o en el más cruel destierro.

En lo que no existen dudas de tipo alguno, es en la fundación del primer campeonato cubano de béisbol, el cual comenzó el 29 de diciembre de 1878 con un desafío entre Habana y Almendares, los que más tarde devendrían eternos rivales de nuestra pelota profesional. El partido se efectuó en el terreno del Habana, en la calle Línea, Vedado, donde hoy está el hospital materno América Arias.

En su patio, prisionero tras una cerca de alambres que no permite acercamiento a peatones, se halla el busto del mártir Emilio Sabourin, manager del Habana, quien muriera el cinco de julio de 1897 desterrado en el Castillo del Hacho, Ceuta, plaza enclavada en la costa septentrional de Marruecos, pero perteneciente a la provincia española de Cádiz. (Elio Menéndez)

PATRIOTAS DEL BÉISBOL

La guerra de independencia de 1895, interrumpió de manera temporal la proliferación del béisbol, pues incluso jugadores de notable trayectoria se incorporaron al Ejército Libertador.

Ricardo Cabaleiro (uno de los primeros en conectar tres cuadrangulares en un partido) ganó los grados de capitán a las órdenes del General Antonio Maceo, en tanto Emilio Sabourín, director y jugador del club Habana, fue detenido por las autoridades en el transcurso de la contienda libertadora.

Preso y luego deportado a Ceuta, Sabourín coincidió en prisión con Juan Gualberto Gómez, uno de los ayudantes de José Martí, el héroe nacional de Cuba, en la organización de la guerra por la independencia. Gómez acuñó la siguiente frase respecto a Sabourín: "Me dejó la impresión que amó por igual tres cosas en la vida: la familia, la patria y el béisbol".

Con la entrada del siglo XX y la independencia de Cuba de España, el deporte de las bolas y los strikes recibió un impulso con la participación de los jugadores de raza negra, marginados antes por la discriminación racial imperante en el país, en tanto apenas en 1886 se erradicó la esclavitud en la Isla.

Surgieron así beisbolistas como José de la Caridad Méndez, capaz de vencer a novenas de tanta alcurnia como las campeonas en las Ligas Mayores de Estados Unidos.

De una débil complexión física (unas 120 libras de peso corporal), Méndez disfrutaba de una extraordinaria habilidad para combinar lanzamientos y confundir a los bateadores.

En 1906, nació Martín Dihigo, apodado "El Inmortal", quien marcó toda una época en el béisbol cubano.Dihigo jugaba con elegancia y calidad todas las posiciones y su paso por México, Venezuela y las propias ligas negras estadounidenses, le propició la elección como primer latinoamericano y caribeño en el Salón de la Fama del béisbol, de Cooperstown, Estados Unidos.

La cercanía geográfica con Norteamérica y las mejores condiciones económicas de allí, influyeron en la emigración de los mejores valores del béisbol cubano hacia las ligas profesionales norteñas. En las primeras décadas del siglo XX, se instalaron en clubes norteamericanos jugadores como Armando Marsans, Adolfo Luque, Baldomero Acosta y Miguel Ángel González, entre otros.

DE NUESTRAS SERIES NACIONALES

Después del triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959 se han desarrollado en la Cuba un total de 45 Series Nacionales, justas estas convertidas en toda una fiesta de pueblo a lo largo y ancho de la Isla.

Les presentamos los campeones de cada edición

I, Occidentales; II, III, IV y V, Industriales; VI, Orientales; VII Habana; VIII, Azucareros; IX, Henequeneros; X y XI, Azucareros; XII, Industriales; XIII, Habana; XIV, Agricultores; XV, Ganaderos; XVI, Citricultores; XVII, Vegueros; XVIII, Sancti Spíritus; XIX, Santiago de Cuba; XX y XXI, Vegueros; XXII, Villa Clara; XXIII, Citricultores; XXIV, Vegueros; XXV, Industriales; XXVI y XXVII, Vegueros; XXVIII, Santiago de Cuba; XXIX y XXX, Henequeneros; XXXI, Industriales; XXXII, XXXIII y XXXIV, Villa Clara; XXXV, Industriales; XXXI y XXXVII, Pinar del Río; XXXVIII, XXXIV y XL, Santiago de Cuba; XLI, Holguín; XLII y XLIII, Industriales; XLIV, Santiago de Cuba, y XLV, Industriales.

HISTORIA INTERNACIONAL

En 1926, durante los I Juegos Centroamericanos y del Caribe en México, comenzó la estela triunfadora de las selecciones cubanas, al conquistar su primer éxito en una cita internacional.

Con posterioridad, los cubanos se impusieron en los festejos de La Habana'30, San Salvador'35 y Panamá'38.

A partir de 1938, se organizaron los campeonatos mundiales. El primero de ellos tuvo lugar en el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, con la participación de una novena local y otra de Estados Unidos y ganaron los de casa.

Desde 1939 hasta 1943, Cuba acogió los concursos del orbe y se impuso en todos, a excepción del celebrado en 1941, ganado por Venezuela, gracias al estelarísimo Daniel ¨Chino¨ Canónico, quien derrotó en cerrado duelo en el partido final al no menos brillante Conrado Marrero.

Como zona privilegiada de la práctica del béisbol, América acogió al béisbol en los Juegos Panamericanos, los primeros en 1951 en Argentina, y de aquella lejana fecha a la actual, los más recientes se celebraron en

Santo Domingo´03, los cubanos solo han cedido el título en tres oportunidades, una de ellas por ausencia: la cita de México en 1955. Las otras dos en Chicago, Estados Unidos, en 1959, y Winnipeg, Canadá, en 1967.

La erradicación del profesionalismo en el deporte cubano en 1962, potenció a tal punto la calidad de las selecciones representantes de la Isla antillana que con figuras como Omar Linares, Antonio Múñoz, Wilfredo Sánchez, Fernando Sánchez, Braudilio Vinent, Agustín Marquetti, Juan Pérez Pérez y José Antonio Huelga, entre otros, virtualmente era imposible derrotar a los conjuntos cubanos.

Por ese motivo Cuba es la candidata favorita al máximo premio en cualquier certamen internacional, incluso por encima de Estados Unidos, y aún con la participación de profesionales que han comenzado a intervenir en los torneos convocados por la Asociación Internacional de Béisbol.

En Juegos Panamericanos, la primera vez que se presentaron jugadores rentados aconteció en la edición de Winnipeg, Canadá, en 1999, pero los representantes de la isla antillana salieron airosos ante Estados Unidos, Canadá, México y República Dominicana, entre otros, y se llevaron el éxito para continuar una cadena de triunfos que comenzó en Cali, Colombia, en 1971, y se extiende hasta la cita de Santo Domingo´03, donde también se presentaron profesionales.

Sin embargo, en la fiesta olímpica de Sydney, Australia, en el 2000, Cuba perdió la corona ante la novena estadounidense, luego de conquistarla en Barcelona, España, en 1992, debut de la disciplina en citas cuatrienales, y retenido en Atlanta, Estados Unidos, en 1996.

El cetro lo recuperaron los cubanos en los Juegos de Atenas, Grecia 2004, tras una preparación de exquisita precisión, con un campeonato nacional que vio a los azules de Industriales obtener el primer lugar por segunda ocasión en línea y también celebrar los torneos de la II Olimpiada Nacional del Deporte Cubano y de la III Súperliga (de elite), ganados éstos dos últimos por un colectivo de las estrellas de la región oriental del país. El segundo lugar obtenido por Cuba en el I Clásico Mundial ratificó una vez más el poderío de este deporte en la Mayor de las Antillas। (Armando Reyes)

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1 comentario:

Isabel dijo...

Muchas felicitaciones al señor Rafel Pérez Rofes por la publicación de éste reportaje. Esperemos lo siga haciendo con la misma destreza de siempre.Saludos

Isabel