2006/09/20

Orlandito Martínez: Primer campeón olímpico de Cuba después de 1959

RAFAEL ROFES PÉREZ
rofillo@yahoo.com.mx


...Sólo resta un minuto de combate, el cubano “jabea” una, dos tres veces a la cara del mexicano. Este trata de acosar ahora al criollo..., se sabe con desventaja en las tarjetas de los jueces, pero el caribeño lo evade con elegantes movimientos, y nuevamente de riposta conecta su recto de izquierda a la anatomía del azteca... Suena la campana e inmediatamente se anuncia un histórico veredicto: Vencedor, por votación unánime, en la esquina roja, de Cuba, Orlando Martínez…

Fueron estos los últimos instantes de aquella memorable pelea del 10 de septiembre de 1972 entre Orlandito Martínez y el mexicano Alfonso Zamora, en los XX Juegos Olímpicos de Munich-72, resultado que convirtió al boxeador cubano en el primer deportista de nuestro país en conquistar un título olímpico en la etapa revolucionaria, y después del esgrimista Ramont Fonst, en 1904 . Tuvieron que pasar 68 años para que pudiéramos disfrutar de tan importante éxito.


Hoy, este dinámico hombre nacido hace 61 años, y oriundo del reparto Juanelo, en el municipio capitalino de San Miguel del Padrón, rememora sus andanzas por este viril deporte, cómo triunfó en su primer combate oficial a los 16 abriles ante Fernando Ceja, cómo un año después, en 1965, se corona campeón nacional en los 51 kilogramos tras vencer a Luis Gálvez, y cómo en 1966 ingresa a la preselección nacional y debuta internacionalmente en Halle, Alemania, y regresa a la Patria con el metal dorado...

Otras brillantes actuaciones consolidaron su fructífera carrera –récord de 326 victorias y sólo 23 fracasos-, como los cetros conquistados en la primera edición de los torneos Cardín, en 1968, los VII Juegos Panamericanos de México-75, en los que venció en la final 3-2 al estadounidense Bernard Taylor, entre otras, sin restarle valor al bronce alcanzado en el Centroamericano de Boxeo-73, cuando cayó en semifinales ante el fenomenal puertorriqueño Wilfredo Gómez.

Pero sin dudas, el momento cumbre de su carrera llegó en Munich-72. “Sabía que para ganar una medalla en esos Juegos tenía que boxear muy bien. Ya en México-68 había perdido en octavos de fi
nales con el húngaro Tibor Vadari. En la cita alemana para llegar a la final (en los 54 kg) tuve que enfrentar a rivales bien difíciles. Recuerdo al birmano Win Maun, quien me tiró dos veces a la lona y al inglés George Turpin, ambos muy fuertes, pero les pude marcar lo suficiente para superarlos.

“En el combate por el oro estaba claro de la responsabilidad que tenía, y no dudé en poder triunfar ante Zamora. Lo había estudiado bastante en sus anteriores peleas. Durante el pleito le caminé hacia su mano derecha para que la tirara, y eso me dio resultado, no me dio un golpe, y lo aventajé 5-0. Al terminar el combate, se acercó a mí y me comentó que yo había merecido la victoria, y que era un gran boxeador, pues no me pudo pegar...”

Con lágrimas en sus ojos, vive nuevamente aquellos inolvidables momentos, y riposta: “Mire, Alcides Sagarra me apretó y me dijo que él sabía que yo iba a triunfar. Mis compañeros me cargaron y hasta me regaron champán. Después al escuchar las notas del himno nacional sentí una emoción indescriptible, fueron instantes que jamás podré borrar de mi mente, pues cumplí con mi pueblo y la Revolución”.

Desde hace varios años este símbolo del boxeo cubano e incluido en la nómina de los 100 mejores atletas de la mayor de las An
tillas durante el pasado siglo XX, hace de las suyas cada sábado en el terreno del parque Latinoamericano junto a los veteranos del béisbol cubano y dirigentes del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER). “Allí paso un buen rato, y me mantengo en forma en mis funciones como corredor sustituto. Esa fue la primera disciplina que practiqué”.

También hoy el boxeo continúa muy ligado a su vida. Actualmente es entrenador en el Centro Deportivo Cerro, del municipio capitalino del mismo nombre. Su tarea fundamental ahora es la de formar a las jóvenes figuras, labor que también ha desempeñado con amor fuera de nuestras fronteras en Venezuela, Honduras, Guyana y Bolivia.

Orlandito considera al gigante Teófilo Stevenson -otro de los tres monarcas cubanos en Munich-72 junto a Emilio Correa-, como el mejor boxeador criollo de todos los tiempos, “por su depurada técnica y fulminante pegada”, mientras entre los extranjeros tiene palabras de elogio para el boricua Wilfredo Gómez, por ser un “fuera de serie”.

Justo en los finales de tan amena plática me confesó sentirse orgulloso por contar con otra deportista en la familia, su hija Elizabeth Martínez, quien practica el judo. Igualmente me contó que su momento más difícil sobre el cuadrilátero aconteció en 1969 cuando fue derrotado por nocaut por Luis Mariano Cecé, en cartel desarrollado en el Pabellón Cuba, única vez que perdió por esa vía en su carrera, y que su retiro oficial se produjo en 1977, para el cual ya estaba preparado.

Ante mi última interrogante acerca de quiénes consideraba los mejores pugilistas cubanos por división en la etapa revolucionaria, no titubeó en decir: “En 48, Jorge Hernández; 51, Douglas Rodríguez; 54, Orlando Martínez; 57, Adolfo Horta; 60, Ángel Herrera; 63,5, Enrique Regüeiferos; 67, Emilio Correa; 71, Rolando Garbey; 75, José Gómez; 81, Sixto Soria o Gilberto Carrillo; 91, Félix Savón, y más de 91, Teófilo Stevenson.”

¿Por qué la totalidad pertenece a tu época?

“Porque la considero la mejor etapa del boxeo cubano.”

2006/09/18

Pedro Chávez González: Un coloso de la inicial

RAFAEL ROFES PÉREZ

rofillo@yahoo.com.mx

El deporte es salud y vida… SE ESTÁ DESARROLLANDO EN CUBA EL XXII CAMPEONATO MUNDIAL DE BÉISBOL JUVENIL, DONDE TOMAN PARTE SELECCIONES DE TAIPEI DE CHINA, ITALIA, MÉXICO, ESTADOS UNIDOS, HOLANDA, AUSTRALIA, ESPAÑA, CANADÁ, SUDÁFRICA, PANAMÁ, SUDCOREA Y CUBA…

Muchos han sido los inicialistas de calidad que han pasado por los clásicos nacionales del béisbol cubano a lo largo de estos 43 años de deporte revolucionario.

Junto a figuras de la talla de Agustín Marquetti, Antonio Muñoz, Agustín Lescaille, Elpidio Mancebo, Alejo O´Reilly, Julio Germán Fernández, Felipe Sarduy..., y otras que hoy muestran sus virtudes como Alexander Mayeta, Joan Carlos Pedroso, Ariel Borrero, por sólo citar algunas, no podría faltar el nombre de Pedro Chávez González, pionero de nuestras Series Nacionales, quien dejó una imborrable huella por los diamantes de la Isla y el exterior.

Dueño de las coronas de bateo en la III Serie, en 1964, vistiendo las franelas de Occidentales, y en la VI (1967) con Industriales, en las cuales promedió para 333 y 318, respectivamente, y convertido en un cerrojo defensivo alrededor del primer cojín durante ocho temporadas, Chávez recuerda hoy cómo comenzó a jugar pelota desde bien pequeño en los llamados "pitenes de manigua", en los campos habaneros y cómo pudo llegar a los planos estelares sin antes pasar por Escuelas de Iniciación Deportiva (EIDE) y de Superación Atlética (ESPA), elemental eslabón del alto rendimiento hoy en Cuba.

Aún ligado al béisbol, tiene ahora entre sus misiones la de dirigir una de las novenas integradas por veteranos y dirigentes del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER), las cuales topan con frecuencia en el estadio Latinoamericano de la capital cubana, pues como él bien dice: "Nos mantenemos en forma, como jovencitos, ni pensamos en el almanaque". Allí rememoró momentos inolvidables de su carrera al responder a varias de nuestras interrogantes.

—Sobre tu accionar en eventos internacionales, ¿cuáles vienen ahora a tu mente?

"Recuerdo con gran satisfacción mi participación en los históricos X Juegos Centroamericanos y del Caribe de San Juan, Puerto Rico, en los cuales Estados Unidos trató de excluir en vano a Cuba. México nos superó por sólo cinco medallas de oro, al igual que en el total. Ya se vislumbraba el futuro promisorio del deporte criollo.

"También los III Juegos Panamericanos de Chicago-59; IV, Sao Paulo-63 y Winnipeg-67, y el Mundial de Costa Rica, en 1961."

—¿Cuál consideraste tu mayor virtud sobre el terreno?

"Creo que la entrega y amor a la camiseta que defendía."

—Lanzadores más difíciles que enfrentaste

"A Modesto Verdura, quien me dominó consecutivamente en 27 oportunidades."

—¿Y a los que más fácilmente les conectabas?

"Al camagüeyano Francisco "Pancho" Milián. No tenía lanzamiento para dominarme."

—De los defensores de la primera almohadilla que han pasado por la pelota cubana, ¿a cuál consideras el más completo?

"Doy mi voto por Agustín Marquetti y Antonio Muñoz. Ambos por haber sido excelentes bateadores y defensores."

—¿Y en general el pelotero más integral?

"Aquí te doy tres nombres: Antonio Pacheco, Omar Linares y Víctor Mesa."

—¿Estimas más profundo el pitcheo de tu época al de la actual?

"Antes había excelentes lanzadores, quienes dominaban más a los bateadores. Ahora los hay también muy buenos, pero sucede que los ejercicios con las pesas y el lógico desarrollo actual hacen que los pitchers estén en estos momentos en desventaja. Cuba ha contado siempre con tiradores de sobrada calidad."

—¿El momento más feliz en tu vida deportiva?

"El día que pegué dos jonrones ante los norteamericanos e impulsé siete carreras durante los Panamericanos de Sao Paulo, Brasil, en 1963, y cuando ganamos el título mundial en La Habana-84 -equipo al cual dirigí- y fuimos premiados por nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro."

—¿Y el más triste?

"A la hora del retiro en 1970, a los 33 años, pues los brazos no me permitían batear, y estuve lesionado en los hombros. Ese momento no me gusta ni recordarlo."

—¿Podrías conformar un equipo Cuba con los mejores jugadores a partir de 1959?

"Sí, pero en dos etapas. En la primera ubicaría a Ricardo Lazo en la receptoría; Agustín Marquetti en la inicial; Félix Isasi en segunda; Pedro José Rodríguez en tercera; Tony González en el campo corto; Miguel Cuevas en el jardín izquierdo; Fermín Laffita en el central, y Armando Capiró en el right. Como lanzadores, Manuel Alarcón, derecho, y Santiago "Changa" Mederos, zurdo.

"En la segunda: Juan Castro (R); Antonio Muñoz (1B); Rey Vicente Anglada o Antonio Pacheco (2B); Germán Mesa (SS); Omar Linares (3B); Lourdes Gourriell (LF); Víctor Mesa (CF), y Luis Giraldo Casanova (RF). Pitcher derecho, Braudilio Vinent, y zurdo, Jorge Luis Valdés."

—Si no hubieras sido pelotero, ¿qué otro deporte te hubiese gustado jugar?

"Ninguno. Sólo el béisbol."

—Tu opinión sobre el béisbol cubano actual

"Excelente. Con lanzadores, bateadores y defensores del más alto nivel, de indiscutible calidad y desarrollo. Nos hace falta topar más en el extranjero, sobre todo ahora que tenemos que medirnos a profesionales."

—Háblame de tus funciones como manager

"Siempre me ha gustado dirigir. He estado al frente de Industriales, Metropolitanos, el Habana, Constructores, el team Cuba, y como ves hasta con los más entraditos en años. Tuve que dejar esta función por problemas de salud, pues soy hipertenso, y las emociones y tensiones me afectan mucho."

—¿Qué haces, además, actualmente?

"Soy el presidente de la Comisión Municipal de Atención a Atletas Retirados y en Activo del municipio capitalino de Boyeros, función que desempeño con el mismo dinamismo con que jugué a la pelota."

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ALGUNOS DATOS DE INTERÉS EN SU CARRERA

En la VI Serie Nacional (1967) fue líder en hits (78, con Industriales); bateo (318); bases intencionales recibidas (10). III Serie (1964), bateo (333, con Occidentales), triples (7), y carreras impulsadas (27).

Participó en 8 Series Nacionales. En 1 389 veces al bate anotó 215 carreras, pegó 399 hits, 53 dobles, 19 triples y 22 jonrones, y terminó con average de 287. Impulsó 192 carreras y se ponchó 63 veces. Jugó en 386 choques, y en 3 431 lances cometió 36 errores, para un average de 990.

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