2006/10/18

Llegará el esperado alegrón para Cuba en la XVI Copa Intercontinental de Béisbol?

RAFAEL ROFES PÉREZ
rofillo@yahoo.com.mx

Un duro desafío enfrentará la selección criolla de béisbol que se alista en el emblemático estadio Latinoamericano de la capital cubana, cuando a partir del 9 de noviembre venidero se de la voz de play ball en la ciudad taipeiana de Taichung, un importante centro cultural e industrial de la región oeste de ese país, en opción a la XVI Copa Intercontinental de la disciplina.

Tras los últimos descalabros en los mundiales universitario y juvenil y el subtítulo en el certamen Preolímpico, los peloteros de la mayor de las Antillas esperan ahora colgarse al cuello su décimo metal aúreo
, en una justa donde sin dudas tres rivales asiáticos, Japón, Corea del Sur y Taipei de China aparecen con las mayores opciones de quitar el sueño a los criollos.

Bajo la pupila
de un avezado grupo de técnicos y entrenadores, 30 hombres luchan por un boleto hacia Taichung, y como se conoce Rey Vicente Anglada estará nuevamente en su puente de mando con el objetivo supremo de mantener el reinado en estas lides, como digno regalo a los millones de aficionados que en la Isla exigen el triunfo de sus peloteros en cualquier evento internacional.

Sob
rada calidad y excelentes resultados distinguen a estos preseleccionados, seis de los cuales quedarán fuera del conglomerado cuando se dé a conocer la nómina oficial del equipo, lo que constituye un verdadero dolor de cabezas para los seleccionadores a la hora del corte definitivo.

Por posiciones destaca el receptor villaclareño Ariel Pestano, todo un maestro mascota en mano y oportuno madero en ristre; Róger Machado, otro cerrojo defensivo; el espirituano Eriel Sánchez, hombre de poder y necesario
a la hora buena, y el cienfueguero Osvaldo Arias, igualmente un bateador de fuerza y muy mejorado detrás del plato.

Cabe supon
er que dada la presencia de un solo defensor del primer cojín en este grupo y la posibilidad de que Eriel pueda cubrir esta posición en caso de que fuese necesario, se opte por incluir a tres enmascarados en el elenco, una variante real, independientemente de que el llamado a otro inicialista también abrazaba la lógica.

En el infield aparecen jugadores con oficio y experiencia como el torpedero villaclareño Eduardo Paret y el antesalista Michel Enríquez; el camarero Yulieski Gourriel, otra pieza clave de la formación
; Alexander Mayeta, un primera base que demuestra sus potencialidades en cada salida al terreno, convertido ya en el cuarto bate natural que tanto necesitaba el conjunto, por su poder ofensivo y convincentes demostraciones, y dos noveles figuras como el versátil Rudy Reyes y otro defensor del campo corto, el santiaguero Luis Miguel Navas, con excelentes manos y segundo de nadie a la ofensiva.

De tener que eliminarse algún jugador de cuadro, todo indica que entre uno de estos dos últimos es
tará la decisión, aunque en todos estos pronósticos, e incluyo a los jardineros, influirá la determinación de cuántos lanzadores serán convocados finalmente a la novena tricolor.

Un sexteto de lujo entrena en los jardines. Con solo echar un vistazo a sus inquili
nos se percibe una reñida batalla en el supuesto caso de tener que dejar fuera a uno de ellos, una situación bien compleja e incómoda para los seleccionadores, pero a su vez halagüeña.

El tunero Osmani Urrutia, dueño de cinco
coronas consecutivas de bateo, cuatro de ellas por encima de los 400; Frederich Cepeda, recio toletero a ambas manos; Alexei Ramírez, un pelotero bien completo; el zurdo guantanamero Giorvis Duvergel, excelente defensor y bateador, y por demás veloz; Yoandy Garlobo, hombre de fuerza que mostró su clase en el I Clásico Mundial, y el también zurdo Yoandry Urgellés, quien justamente se ganó un puesto en esta preselección, abren, repito, una incógnita realmente harta de despejar.

Una mezcla de veteranía y juventud distingue a los lanzadores,
liderados por el gigante pinareño Pedro Luis Lazo, el brazo de hierro antillano en las últimas confrontaciones; el zurdo Adiel Palma, acostumbrado a dar lo mejor de sí en cada salida a la lomita; Vicyohandri Odelín y Yadel Martí, con memorables actuaciones en el Clásico; el habanero Jonder Martínez, el cienfueguero Norberto González, y el experimentado Norge Luis Vera, quien de poder alcanzar su forma acostumbrada sería un baluarte decisivo de Cuba en sus aspiraciones por ganar una vez más la Copa que se avecina.

Otros tiradores noveles como Yunieski Maya, Vladimir Baños, Deinis Suárez, Frank Montieth, Yadiel Pedroso, Yulieski González, y Maikel Folch, también buscan un puesto en la selección que debutará en esta XVI Copa Intercontinental, el 9 de noviembre ante su similar de Holanda.

Se augura una batalla campal en pos de la corona, y aunque lejos estemos de los tiempos en que Cuba barría holgadamente en cualquier evento internacional, confiamos en el coraje y calidad de nuestros peloteros en el empeño de vencer por décima ocasión en este tipo de competencia. Será esta una bonita oportunidad para demostrar una vez más por qué nuestro país es la tierra más fértil del béisbol amateur mundial, y cerrar con broche de oro el calendario anual que no ha sido realmente pródigo en alegrones en este, nuestro deporte nacional.
-------------------------------------












2006/10/09

Radiografía a los máximos jonroneros de la pelota cubana (II y final)

RAFAEL ROFES PÉREZ
rofillo@yahoo.com.mx


El deporte es salud y vida. PARTICIPE EN LA ENCUESTA RELACIONADA CON DOS ESTRELLAS DEL FÚTBOL MUNDIAL DE TODOS LOS TIEMPOS, MARADONA Y PELÉ…

Luego de haber revisado el accionar de los primeros cuatro jonroneros de la pelota en la Isla, nos adentraremos ahora en sus sucesores, hombres que según podrán apreciar poseen igualmente un vasto historial en este deporte, todo pasión para los cubanos.

El habanero Romelio Martínez Hernández, quien aparece empatado con el “Gigante del Escambray” Antonio Muñoz en las casillas 4-5, con un total de 370 vuelacercas, fue un jardinero con un gran poder al bate, y en solo 15 Series Nacionales compiló esta friolera de batazos, por demás la conexión que más estremece los graderíos de los estadios de béisbol.

Romelio terminó su carrera con un promedio ofensivo de 271, producto de mil 289 hits en cuatro mil 752 comparecencias al home-plate, incluidos 174 dobles, seis triples y pisó la goma en 972 oportunidades. En la XXXI Serie Nacional (1992) quedó líder en jonrones con 19. Recuerdo que disparó su jonrón 100 en nuestros clásicos frente al tunero José Miguel Báez en el estadio Nelson Fernández, de San José de las Lajas, el 8 de marzo de 1988.

Tras Romelio se ubica el bien llamado “Señor Pelotero” Luis Giraldo Casanova Castillo, con 312 bambinazos de vuelta completa. Representó siempre a los equipos de su terruño natal, Pinar del Río, como jardinero derecho en las décadas de los 70, 80 y principios de los 90, aunque en sus últimos años como jugador defendió el primer cojín.

Este recio toletero toma asiento en lugares de relevancia en
la mayoría de los departamentos ofensivos de nuestro béisbol y acaparó unos cuantos lideratos, al terminar de puntero en carreras anotadas en 1980 (64), dobles en 1984 (19), empatado con el cienfueguero Sixto Hernández, cuadrangulares en 1984 (20), impulsadas ese propio año (67), y boletos recibidos en los años 1980 (57) y 1983 (34), igualado con Alejo O´Reilly.

En Selectivas comandó a lo bateadores en 1981 y 1984 y en su participación internacional aglutina un total de seis Campeonatos Mundiales, tres Juegos Panamericanos, dos Centroamericanos y seis Copas Intercontinentales.

En Mundiales fue líder jonronero en los certámenes de 1980, 1984, 1986 y 1988, y constituyó sin dudas baluarte fundamental de esa época en los rotundos éxitos de Cuba en el contexto internacional.

Un hijo de Santiago de Cuba, Gabriel Pierre Lazo, es el séptimo mayor toletero de la pelota criolla con 306 cuatriesquinazos. Jugador fornido y recio defensor de la tecera base, representó siempre a las novenas de su provincia y tuvo solo el inconveniente de que por ese tiempo coincidió con el estelar Omar Linares en la esquina caliente.

Pierre promedió de por vida 295 de average, pegó mil 577 inatrapables en cinco mil veces al rectángulo de bateo, entre éstos 302 dobles y 17 triples y anotó mil 031 carreras, además de constituir figura clave en los halagüeños resultados de por vida del béisbol santiaguero.

Extrafronteras integró el Cuba principal a las Copas Intercontinentales de 1991 y 1997, los Centroamericanos y del Caribe de 1998, el Campeonato Mundial de ese mismo año, los Panamericanos de Winnipeg 99, y los Juegos Olímpicos de Sydney 2000.

Uno de los peloteros de mayor estatura que han pasado por nuestras Series Nacionales, me refiero al gigante matancero Julio Germán Fernández Tortoló, es el octavo entre los máximos jonroneros cubanos, con 302.

Este inicialista destacó precisamente por su enorme poder ofensivo y engrosó las filas de los conjuntos Henequeneros y Matanzas en las décadas de los años 80 y 90.

Este departamento lo lideró en la XXXVI Serie Nacional, al despachar para la calle 15 pelotas, campaña donde fue igualmente el número uno en carreras remolcadas (60), y que también dominó en 1986, con 52.

Otro fenomenal pelotero que hizo engrandecer los graderíos por sus descomunales batazos lo fue sin dudas el cienfueguero Pedro José Rodríguez Jiménez, bien temido por lanzadores contrarios, quien brilló en los años 70 y 80 con las novenas de Azucareros y Cienfuegos en la Nacional y Las Villas en las Series Selectivas.

“Cheíto” pegó 286 cuadrangulares, defendió siempre con estoicismo la bien llamada esquina caliente y es uno de los peloteros cubanos que exhiben una mejor frecuencia de jonrones y carreras empujadas de por vida.

Tomó parte en 15 temporadas nacionales y promedió 287. Sus grandes dotes como hombre de fuerza las demostró en las Series de 1977, 1978, 1979 y 1980 cuando encabezó a los jonroneros, con 9, 13, 19 y 18 bambinazos, respectivamente.

Fue puntero en carreras impulsadas en las temporadas de 1977 (45), 1979 (53), y 1980 (55), y en Selectivas ganó esta corona en 1977 y 1978, dobles en 1984 y las remolcadas en 1976, 1977, 1978 y 1984.



Vistió las franelas de la selección nacional en cuatro Campeonatos Mundiales, tres Juegos Panamericanos, igual cifra de Centroamericanos y dos Copas Intercontinentales, eventos en los cuales sobresalió al bate como de costumbre.

Sin lugar a dudas nuestro país, rico en tradiciones beisboleras, se viste de gloria también con las hazañas de estos hombres, dignos representantes de un deporte que corre por la sangre de sus habitantes, y que no por casualidad exhibe en sus vitrinas los más importantes triunfos en la arena internacional.
---------------------------



Gracias por visitar mi Blog. Vuelva pronto. ESPERO POR SUS OPINIONES. Muchas gracias