2007/11/21

¿CONSIDERACIONES OPORTUNAS?

Análisis y reflexiones acerca de la actuación cubana en la pasada Copa del Mundo de Béisbol.

El subtítulo logrado por la selección cubana de béisbol en la recién finalizada XXXVII Copa del Mundo que tuvo por sede a Taipei de China, ha generado una serie de opiniones y comentarios entre especialistas y aficionados a lo largo y ancho de este país, donde la pelota es toda pasión.

Un segundo lugar en un certamen de tanta calidad como este, merece también la felicitación y el reconocimiento de todos, pues a decir verdad se perdió en buena lid frente a un equipo estadounidense que realmente jugó mejor que el nuestro, como bien expresó el mentor Rey Vicente Anglada.

Pero nuestro pueblo, acostumbrado a los resonantes éxitos de sus peloteros en la arena internacional, no se conforma con este resultado. Solo la alegría desborda las expectativas cuando se gana, cuando se trae el metal dorado, y si no es así lo invade un viso de nostalgia.

Hallar las causas reales que imposibilitaron traer a casa la corona número 26 en este tipo de eventos resulta bastante engorroso, pues como bien se conoce un juego de pelota lo gana y lo pierde cualquiera. Sin embargo, sí considero oportuno tocar algunos aspectos que no escapan al análisis y que bien pudieran tomarse en cuenta para futuros compromisos, como los venideros Juegos Olímpicos de Beijing, próxima parada del béisbol cubano.

Cuando fue dado a conocer el conjunto que nos representaría en dicha lid, expresé mi desacuerdo con la no inclusión en este del inicialista José Julio Ruiz. Varias razones avalaron tal criterio, entre estas por ser un excelente bateador, por demás de fuerza, poder cubrir la inicial como ningún otro en caso de lesión de Mayeta, además de representar el único bateador zurdo a la hora de empuñar como emergente.

¿Fue tan necesario llevar a tres jugadores de cuadro como Héctor Olivera, Rudy Reyes y Luis Miguel Navas —este no jugó—, los tres con características similares, o tres receptores por delante de José Julio?

Estoy convencido de que el santiaguero hubiera sido de gran utilidad en este equipo necesitado de ofensiva, departamento que en el actual año ha resultado el talón de Aquiles de esta selección.

En cuanto al pitcheo, nuestros lanzadores merecen las palmas, sin embargo me viene a la mente ese choque decisivo ante los norteños en el que Yadel Martí, quien había tirado un juegazo ante los venezolanos, no se presentó en su mejor forma. En su rescate vino Norberto González —divorciado de la zona de strike— y le siguieron Yunieski Maya, Jonder Martínez, Elier Sánchez y Vladimir Baños.

Entonces, ¿hubiese ocurrido lo mismo sin en lugar de uno de estos se hubiera podido contar con dos relevistas ciento por ciento como José Ángel García o Yulexis Ulacia, bien acostumbrados a esta funciones, por solo citar a dos? ¿Por qué no se incluyó a uno de ellos en esta oportunidad? ¿Acaso no han demostrado en innumerables oportunidades sus cualidades? ¿Por qué no confiar en ellos?

Soy de los que piensan que una mayor inyección de figuras nuevas dentro del equipo sería una medida sabia, pues el desarrollo de nuestro béisbol es innegable. Las actuaciones de Héctor Olivera, Elier Sánchez, Aroldis Chpaman y Alfredo Despaigne confirman tal aseveración.

Independientemente de que es incuestionable el desarrollo que ha experimentado el béisbol a nivel mundial, además de la adición de profesionales en la mayoría de los equipos y haber sido este un torneo bien fuerte, considero que Cuba no demostró todo su potencial.

Los partidos frente a Alemania —un inesperadamente 7x3— y el apretado triunfo 3x2 frente a Australia, en un choque ganado en las postrimerías gracias a los oportunos bambinazos de Frederich Cepeda y Osmani Urrutia son reflejo de lo anterior.

¿Estaban realmente en plenitud de forma los peloteros cubanos? ¿Acaso la base de esta selección no fue la misma que nos representó en el I Clásico Mundial, justa en la cual la calidad de los conjuntos fue muy superior a la de esta Copa y aún así los cubanos tuvieron un sorprendente resultado?

Quizás el hecho de que nuestros peloteros se mantengan en acción durante todo el año no les permita estar en plenitud de facultades para un evento determinado y este pudo haber sido el caso. Eso deben tenerlo bien en cuenta nuestros técnicos y entrenadores, bien avezados y experimentados por cierto en la materia.

De ahora en adelante lo sensato es sacar experiencias y pulir detalles para las venideras confrontaciones que restan a nuestro béisbol. Contamos con un colectivo técnico capaz y con atletas de sobrado coraje y calidad. Seguro estoy que este resbalón lo revertiremos en victoria. No por casualidad hemos conquistado la gloria en innumerables certámenes del orbe.

El 2 de diciembre se dará la voz de play ball de la 47 Serie Nacional y en el verano del venidero 2008 tendremos la cita estival china. Allí iremos como siempre con la máxima de ganar y será la gran oportunidad para el desquite.

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2007/11/18


LA LEYENDA DE UN GENIO




Rafael Rofes Pérez

Es imposible comprender

el mundo del ajedrez

sin mirarlo con los ojos

de Capablanca

Mijail Botvinnik

Este 19 de noviembre se conmemora otro aniversario del natalicio de un genio de las 64 casillas, el cubano José Raúl Capablanca, impulsor de la escuela científica y flamante campeón mundial en la primera mitad del siglo XX, quien se ubica junto a los grandes maestros Phillidor y el norteamericano Paul Morphy, entre los creadores de estilos imperecederos.

Desde muy niño este hijo ilustre de la capital cubana demostró sus extraordinarias dotes como jugador, quien con sólo cuatro años de edad dio una señal de alerta a los trebejistas de la época.

Cuentan que al presenciar una partida, en la cual participaba su padre, este realizó un movimiento en falso con el caballo que puso en evidencia la pérdida del duelo, lo cual motivó al pequeño comentar a su progenitor: “Tú no puedes hacer eso”.

Todos los allí reunidos quedaron asombrados con la exactitud de aquel muchachito en sus análisis. A los pocos días enfrentó a su padre y a algunos amigos de este, quienes se vieron obligados a inclinar su rey. No pudieron ante el empuje de un campeón en ciernes.

Ya a los 12 años se convierte en titular de Cuba, y a los 21, siendo aún un desconocido, se consagró como maestro de categoría internacional, al vencer sorprendentemente en un match al gran maestro estadounidense Frank J. Marshall, en 1909, a quien superó ocho veces, entabló 15 partidas y sólo cayó en una.

En rápida sucesión continuó su ascenso vertiginoso al triunfar en los fuertes certámenes internacionales de San Sebastián (1911), Londres (1922) y Nueva York (1927).

En el primero de estos enfrentó a destacadísimas figuras como Rubinstein, el propio Marshall, Schlechter, Tarrash, Nimzowitsch, Janowski, Maroczy, Spielmann, Burns, Bernstein, Teichmann, Vidmar, Duras y Leonhardt. Sólo Akiba Rubinstein pudo doblegarlo, lo cual no impidió que conquistara el cetro al salir airoso en seis cotejos y dividir el punto en otros siete.

Pero el momento culminante en la carrera de Capablanca se produjo en 1921, al derrotar en el match por el título mundial al alemán Enmanuel Lasker, en la capital cubana.

En esta crucial batalla –pactada a 24 partidas- el criollo se agenció la corona tras batir en la decimocuarta porfía a su calificado rival, quien renunció a la defensa de su trono por considerarse incapaz de superar al genio antillano, dueño del reinado mundial hasta 1927, cuando cedió ante el ruso-francés Alexander Alekhine.

Víctima de una fulminante hemorragia cerebral dejó de existir, un 8 de marzo de 1942, este grande del ajedrez, quien fuera sobresaliente en todas las facetas del juego, tanto ofensivas como defensivas.

Por este tiempo José Raúl Capablanca continúa moviendo con certeza las piezas sobre el tablero. Sus fuertes y complicadas combinaciones que confundían a sus oponentes, se reflejan día tras día en los ajedrecistas de la mayor de las Antillas y de otras regiones del planeta, quienes aspiran a ser como él: un gran campeón.

También Cuba tiene el mérito de contar hoy con varios grandes maestros en ambos sexos, como lo predijo el legendario Comandante Ernesto Che Guevara, lo que constituye otro digno homenaje al gran Capablanca.

PARTIDA NÚMERO 14 DEL MATCH POR LA CORONA MUNDIAL, ABRIL DE 1921

BLANCAS: Enmanuel Lasker.

NEGRAS: José Raúl Capablanca.

1. P4R, P4R; 2. CR3A, CD3A; 3. A5C, C3A; 4. 0-0, P3D; 5. P4D, A2D; 6. C3A, A2R; 7. AXC, AXA; 8. D3D, PXP; 9. CXP, A2D; 10. A5C, 0-0; 11. TD1R, P3TR; 12. A4T, C2T; 13. AXA, DXA; 14. C5D, D1D; 15. P4AD, T1R; 16. P4A, P3AD; 17. C3AD, D3C; 18. P3CD, TD1D; 19. R1T, C3A; 20. P3TR, A1A; 21. T1D, T2R; 22. TR1R, TD1R; 23. T2R, D4T; 24. T1AR, D4T; 25. R1C, P3T; 26. T(1A)2A, D3C; 27. T3A, D4T; 28. P5AR, D5T; 29. R2T, C5C+; 30. R1T, C4R; 31. D2D, CXT; 32. CXC, D3A; 33. P4TD, P3CR; 34. PXP, PXP; 35. T3R, A4A; 36. D3D, P4CR; 37. C2D, A3C; 38. P4CD, D3R; 39. P5C, PTXP; 40. PTXP, T1T; 41. D1C, D4R; 42. D1R, R2T: 43. PXP, PXP; 44. D3C, DXD; 45. TXD, T6T; 46. R2T, T2CD; 47. P5A, PXP; 48. C4A, T8T; 49.C5R, T8AD; 50. P4T, T2R; 51. CXP, T3R; 52. C8D, PXP; 53. T3D, T3AR; 54. T7D+, R1T; 55. C5D, T(3A)8A; 56. R3T, AXP; 57. Las blancas se rinden.

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