2008/03/02

BEISBOL DE CUBA

Mentores en la mira


Rafael Rofes Pérez


Una de las responsabilidades más polémicas
y controvertidas dentro de un equipo de pelota lo es sin dudas la de los directores, a quienes por lo general se les “lanzan” más cuestionamientos que alabanzas en esta vital función, definitoria en un gran por ciento en los designios de cualquier selección.

Por tales razones y ha solicitud de varios lectores, les ofrezco algunos datos de interés que ilustran la labor de aquellos con mejores guarismos en nuestras series nacionales con cinco o más temporadas —excepto la actual— extraídos del sitio de la Federación cubana.

Como se puede apreciar en la Tabla No. 1 —al final—, el pinareño Jorge Fuentes se erige como el más ganador en clasificatorias en nuestros clásicos y también en el total general (995G y 512P) sumados los play off. En ambos casos comanda el average con 668 y 660, respectivamente. Y por si fuera poco, es quien más campeonatos ha conquistado con cinco: XXI Serie (1982-VEG), XXIV (1985-VEG), XXVI (1987-VEG), XXVII (1988-VEG) y XXXVI (1997-PRI).

En cuanto al average, van detrás de Fuentes —clasificatoria—, Eduardo Martín (G-386 y P-205, con AVE de 653), Higinio Vélez (623 y 360, 634), Jorge Trigoura (287 y 170, 628), y Rey V. Anglada (335 y 202, 624). Y en general va segundo también Martín (645), escoltado por Higinio (628), Anglada (626) y Trigoura (624).

En la Tabla No. 2, referida a los play off, aparece igualmente Fuentes como el más victorioso. Sin embargo en este indicador el de mejor average es Pedro Chávez, con 667, pero es justo señalar que con solo ocho sonrisas y cuatro descalabros, por lo que mucho más significativo es el 647 de Anglada, muy por delante de Jova, Higinio, Fuentes, y Trigoura (560).

Otros datos de interés revelan al granmense Carlos Martí como el de más series nacionales dirigidas —Serranos y Granma—, con 25, ningún otro mentor ha podido triunfar en cuatro certámenes consecutivos como lo hizo Ramón Carneado con Industriales entre 1963 y 1966, y es Juan “Coco” Gómez (IND-SSP-GTM-HAB-CONST-HEN-GRJ), el mentor que más conjuntos ha dirigido, por delante de Roberto Ledo (MET-AGR-AZU-OTE-MIN-SER), José Miguel Pineda (IND-HAB-CAV-VEG-GRJ), y Pedro Chávez (MET-IND-HAB-AGR-CONST).

Tabla No. 1 Clasificatoria (Más ganadores)

Director

SN

JG

JP

AVE

Jorge Fuentes

21

934

465

668

Carlos Martí

25

828

757

552

José Miguel Pineda

23

796

522

604

Higinio Vélez

15

623

360

634

Pedro Chávez

20

603

492

551

Tabla No. 2 Play off (Más ganadores)

Director

SN

JG

JP

AVE

Jorge Fuentes

21

61

47

565

Higinio Vélez

15

60

45

571

Rey V. Anglada

6

44

24

647

Pedro Jova

6

34

22

607

Víctor Mesa

7

31

36

463

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Jonrón a la adversidad

| Rafael Rofes Pérez

| fotos: Archivo familiar

Muchos han sido y son los deportistas cubanos que con sacrificio, entrega y coraje se han impuesto a imprevistos y dificultades.

En ese grupo sobresale el ya desaparecido pelotero Carlos Kindelán Limonta, quien a menos de un año de haber sido sometido a un trasplante de riñón, volvió al terreno para escribir una impresionante página de voluntad.

Oriundo de la capital, desde bien pequeño demostró sus dotes como bateador y excelente defensor del cuadro, inspirado por su ídolo Rey Vicente Anglada, y posteriormente debutó con Industriales en nuestras series nacionales.

De sus primeros años como pelotero siempre hizo mención al jonrón que le conectó a Barudilio Vinent para decidir un partido y la primera vez que vistió la franela tricolor en un torneo en Holanda, en el cual tuvo una formidable actuación.

En plena forma deportiva llegaron para él las insatisfacciones, cuando lo dejaron fuera de la campaña Selectiva de 1988, no obstante haber bateado por encima de los 300 con Metropolitanos.

Esto motivó su traslado hacia Matanzas para jugar con los equipos de aquella provincia. Su brillante actuación en su primer año con Henequeneros le posibilitó integrar el Cuba B, como titular en la segunda base, y participar en varios eventos en el exterior.

Por ese tiempo se convirtió en uno de los intermedistas más bateadores del país, a lo que unía su explosividad, y concedía un especial interés a los choques con sus antiguos compañeros de la capital, varios de los cuales decidió con oportunas conexiones y excelentes engarces.

Cuando se encontraba en plenitud de facultades y listo para empeños mayores, una severa insuficiencia renal lo alejó del terreno. Gracias a las bondades de la medicina cubana se le trasplanta un riñón y tras el éxito de la operación se le recomendó un largo período de descanso.

“Tan pronto me recupere volveré a la pelota”, repetía constantemente. Nueve meses después se cumplió su deseo, pero al poco tiempo afloró una nueva afección, a la que no pudo sobreponerse para cerrar los ojos el 19 de marzo de 1998 a la edad de 34 años.

Cuentan quienes estuvieron a su lado en los momentos finales de su existencia, que su último pensamiento lo dedicó al béisbol, y recuerdan que no se cansaba de repetir: “Conecta tú el hit, que después yo te traigo para home”.

Carlos Kindelán participó en 14 series nacionales. En 2 mil 716 veces al bate conectó 768-H, 126-2B, 27-3B, 63-HR, 357-CI, 419-sulugging, para average de 283. A la defensa, promedió 974, con 98-E en 3 mil 724 lances. Eventos internacionales: Copa Intercontinental, Barcelona-1991, y torneos de Rótterdam y Haarlem, Holanda.

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¿POR QUÉ CUBA ES UNA POTENCIA MUNDIAL EN EL DEPORTE?

Rafael Rofes Pérez

Quizás usted, amigo lector, se haya preguntado en más de una oportunidad el porqué Cuba, un pequeño país con poco más de once millones de habitantes y por demás subdesarrollado y bloqueado, ha podio incluirse desde hace ya unos cuantos años en el selecto grupo de naciones que marchan a la vanguardia en el deporte a nivel mundial.

El prestigio y pujanza que exhibe hoy el movimiento deportivo en la mayor de las Antillas tuvo su simiente a partir del Primero de Enero de 1959, tras el triunfo de la Revolución, cuando esta actividad pasó a convertirse en derecho del pueblo.

Inmediatamente se comenzó la creación de nuevas instalaciones, se entregaron implementos y materiales a lo largo y ancho del país en beneficio popular, se celebraron nuevos eventos…, entre otras importantes medidas que contribuyeron al primer salto del deporte cubano.

El decidido apoyo del Gobierno Revolucionario posibilitó la creación, el 23 de febrero de 1961, del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER), con el objetivo de incorporar a las grandes masas del pueblo a la educación física, el deporte, la recreación saludable e igualmente elevar el nivel de competitividad en la arena internacional de los atletas de la Isla.

En aquella etapa mucho tuvieron que ver en el despegue del deporte cubano, la creación de los Consejos Voluntarios Deportivos (CVD), integrados por activistas convertidos en profesores en centros de trabajo, escuelas, universidades, cooperativas, etcétera, los que enarbolaban como principio el uso múltiple de los recursos, también la celebración de los Juegos Escolares, las pruebas de eficiencia física Listos Para Vencer (LPV), los planes de montaña, el régimen de licencia deportiva para atletas de alto rendimiento, la supresión del profesionalismo y la introducción y asimilación de los adelantos de la ciencia y la técnica.

Gracias a estos antecedentes y la incansable labor de la gran familia del músculo a lo largo de más de cuatro décadas, hoy Cuba posee una sólida infraestructura en esta esfera. Orgullosos nos sentimos de poder contar con nuestra propia industria deportiva, centros de medicina de primer nivel y moderno laboratorio antidoping, entre otras instituciones claves para el éxito de esta actividad.

Toda persona en nuestro país tiene la posibilidad de ejercitar sus músculos sin distinción de edad. Tanto niños, jóvenes, abuelos, impedidos físicos y mentales… tienen la oportunidad de dar salud a sus vidas con programas incentivados por el Gobierno y la máxima instancia deportiva en la Isla.

Respecto al alto rendimiento, en Cuba funcionan las Escuelas de Iniciación Deportiva (EIDE) en las 14 provincias y el municipio especial de Isla de la Juventud. Allí llegan los estudiantes-atletas provenientes de las enseñanzas primaria, secundaria y preuniversitaria con aptitudes para convertirse en futuros campeones, los cuales inician una rigurosa etapa de preparación, sin descuidar la docencia. Éstos se seleccionan, entre otros métodos, por captaciones que realizan técnicos y entrenadores en las diferentes escuelas y áreas deportivas.

Al término de este ciclo, por lo general, si su rendimiento continúa en ascenso, pasan a las Escuelas Superiores de Perfeccionamiento Atlético (ESPA), centros éstos diseminados también por todas las regiones del país.

Los de mejores performances son llamados a las Escuelas Superiores de Formación de Atletas de Alto Rendimiento (ESFAAR): la Giraldo Córdova Cardín, la Marcelo Salado, y la Cerro Pelado, todas con asiento en la capital cubana -donde militan juveniles y mayores-, o sea los deportistas de los llamados equipos Cuba, los que tienen la misión de defender la bandera tricolor en certámenes internacionales.

Otras disciplinas, las menos, como el polo acuático femenino y el sóftbol (m y f), entre otras, tienen su base de entrenamiento en otros puntos de la geografía cubana. Eso sí, en todos los casos la preparación docente juega un rol protagónico en la formación del deportista.

Por todo lo anterior, un gran por ciento de los atletas que engrosan las filas de los equipos nacionales provienen de esta pirámide del alto rendimiento, independientemente de que otros hayan podido alcanzar la estelaridad sin antes pasar por escuelas de iniciación deportiva, pues la práctica sistemática de esta actividad en Cuba ha llegado hasta sus más recónditos lugares.

Nuestro país tiene igualmente el privilegio de contar con los Institutos Superiores de Cultura Física, que constituyen una formidable cantera de técnicos, y la Escuela Internacional de Cultura Física y Deportes, mediante la cual se extiende la mano amiga a hermanos de otras naciones.

Por todas estas razones y muchas otras que harían interminable este comentario, Cuba se erige hoy como una potencia en el deporte. Sus resultados en la arena internacional así lo confirman. No por casualidad obtuvimos el ¡cuarto! lugar en la Olimpiada de Moscú-80, el quinto en Barcelona-92, fuimos octavos en Atlanta-96, novenos en Sydney 2000, y logramos otra decorosa ubicación en Atenas 2004, al ubicarnos en el onceno peldaño, por sólo citar al mayor acontecimiento deportivo del planeta.


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