2008/04/06

PLAY OFF DE LA PELOTA EN CUBA


Historia entre colosos

Rafael Rofes Pérez


Las temperaturas están excesivamente altas en todo el país. Desde Pinar del Río hasta Guantánamo se vive una fiebre beisbolera, matizada por sorpresas y tensiones desde el inicio, pero que no cede en el arraigo de los aficionados.

Para coadyuvar con este ambiente y con escasos partidos efectuados en la etapa semifinal, propongo una mirada a algunos datos interesantes de los cuatro equipos que dirimen el título de esta XLVII Serie Nacional de Béisbol.

El enfrentamiento entre Santiago de Cuba y Villa Clara por el Oriente, es considerado por muchos —con razón— una final adelantada, merced a la indiscutida calidad de ambas selecciones acostumbradas a discutir en este tipo de duelos.

Los actuales campeones nacionales han estado presentes en 20 play off —sin sumar este—, con balance positivo de 102 victorias y 75 derrotas, por 16 apariciones sus adversarios, con 69 y 73.

Ambos se miden por décima ocasión en este 2008, con balance positivo para los naranjas de 30 sonrisas y 24 descalabros —sin incluir la actual postemporada—, lo que les ha posibilitado el triunfo en siete de estos play off, incluidos los cuartos de finales.

En la discusión por el gallardete en esta zona, los villaclareños han salido airosos en cinco (4-1, 1993), (4-2, 1994, 1996 y 1997) y (4-3, 2004), por dos los indómitos (4-0, 2005) y (4-3, 2007), mientras en cuartos de finales también se han impuesto los del centro (3-1, 2002) y (3-2, 2003).

En la Zona Occidental los sucesos no son menos llamativos. Esta es la segunda vez que se enfrentan Pinar y Sancti Spíritus en estas instancias. La balanza se inclina hacia los segundos (4-2), precisamente por su victoria en el 2002, año en que discutieron el cetro ante Holguín, dramático ganador.

Los del Yayabo compilan 24-24 en sus cinco incursiones en play off, mientras que los pativerdes poseen 67 y 59 en 14 postemporadas. Sin dudas, la historia pudiera favorecer a las huestes de Jorge Fuentes, aunque el morral de las sorpresas está repleto aún por cada uno de estos conjuntos, y estos Gallos han demostrado que son realmente de pelea y tienen igualmente atributos para discutir el banderín.

Compacta, sólida y experimentada, se ve su batería, y ocho de los nueve jugadores regulares de su nómina estuvieron en la serie del 2002, en tanto solo tres del róster pinareño verán por segunda vez este filme.

El enfrentamiento entre Fuentes y Juan Castro es —al igual que el de Víctor y Pacheco— todo un espectáculo, pues ambos técnicos tienen una muy estrecha relación beisbolera. Cada uno conoce muy bien cómo piensa y reacciona el otro, pues no fueron pocas las temporadas que Castro estuvo detrás del plato bajo la égida de Fuentes en los equipos de Vueltabajo y de Cuba.

Sin dudas, lo mejor de la postemporada está por aflorar. Dentro de pocos días solo quedarán dos de estos colosos en escena. Pero a la hora de emitir pronósticos me parece recomendable esperar, pues en el béisbol todo puede suceder.

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JONRÓN A LA ADVERSIDAD

| Rafael Rofes Pérez

| fotos: Archivo familiar

Muchos han sido y son los deportistas cubanos que con sacrificio, entrega y coraje se han impuesto a imprevistos y dificultades.

En ese grupo sobresale el ya desaparecido pelotero Carlos Kindelán Limonta, quien a menos de un año de haber sido sometido a un trasplante de riñón, volvió al terreno para escribir una impresionante página de voluntad.

Oriundo de la capital, desde bien pequeño demostró sus dotes como bateador y excelente defensor del cuadro, inspirado por su ídolo Rey Vicente Anglada, y posteriormente debutó con Industriales en nuestras series nacionales.

De sus primeros años como pelotero siempre hizo mención al jonrón que le conectó a Barudilio Vinent para decidir un partido y la primera vez que vistió la franela tricolor en un torneo en Holanda, en el cual tuvo una formidable actuación.

En plena forma deportiva llegaron para él las insatisfacciones, cuando lo dejaron fuera de la campaña Selectiva de 1988, no obstante haber bateado por encima de los 300 con Metropolitanos.

Esto motivó su traslado hacia Matanzas para jugar con los equipos de aquella provincia. Su brillante actuación en su primer año con Henequeneros le posibilitó integrar el Cuba B, como titular en la segunda base, y participar en varios eventos en el exterior.

Por ese tiempo se convirtió en uno de los intermedistas más bateadores del país, a lo que unía su explosividad, y concedía un especial interés a los choques con sus antiguos compañeros de la capital, varios de los cuales decidió con oportunas conexiones y excelentes engarces.

Cuando se encontraba en plenitud de facultades y listo para empeños mayores, una severa insuficiencia renal lo alejó del terreno. Gracias a las bondades de la medicina cubana se le trasplanta un riñón y tras el éxito de la operación se le recomendó un largo período de descanso.

“Tan pronto me recupere volveré a la pelota”, repetía constantemente. Nueve meses después se cumplió su deseo, pero al poco tiempo afloró una nueva afección, a la que no pudo sobreponerse para cerrar los ojos el 19 de marzo de 1998 a la edad de 34 años.

Cuentan quienes estuvieron a su lado en los momentos finales de su existencia, que su último pensamiento lo dedicó al béisbol, y recuerdan que no se cansaba de repetir: “Conecta tú el hit, que después yo te traigo para home”.

Carlos Kindelán participó en 14 series nacionales. En 2 mil 716 veces al bate conectó 768-H, 126-2B, 27-3B, 63-HR, 357-CI, 419-sulugging, para average de 283. A la defensa, promedió 974, con 98-E en 3 mil 724 lances. Eventos internacionales: Copa Intercontinental, Barcelona-1991, y torneos de Rótterdam y Haarlem, Holanda.

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El pelotero del tacto envidiable

RAFAEL ROFES PÉREZ
rofillo@yahoo.com.mx

Mencionar el nombre de Urbano González Basanta, otra de las grandes estrellas del béisbol revolucionario cubano, irremediablemente nos conduce a recordar a aquel antesalista e intermedista de los equipos Occidentales e Industriales de nuestras primeras Series Nacionales, dueño de un tacto envidiable, quien recibió solamente 67 ponches en 2 mil 864 turnos oficiales al home-plate, lo que da una frecuencia de uno cada 42,75 veces al bate, insuperable por el resto de los peloteros de la Isla.

“Desde que comencé a jugar pelota cuando niño en el campo, en la finca Aguirre, perteneciente al municipio habanero de Jaruco, me acostumbré a conectar siempre por el medio del terreno. Mi padre me obligaba a practicar el bateo y dirigir la pelota entre la separación de dos casas, y si lo hacía mal, tenía que repetir la sesión. Eso creo me ayudó muchísimo a tener buen tacto.”

Por sus condiciones naturales, con destaque para su excelente vista, debuta a los 16 años con el equipo de Catalina de Güines de la Unión Atlética Amateur, posteriormente se desempeña en la Liga de Pedro Betancourt, y cuando triunfa la Revolución en 1959, conforma la novena cubana a los III Juegos Panamericanos de Chicago, de ese propio año, con sólo 19 abriles.

Hoy, este formidable bateador zurdo vuelve a rememorar el pasado y menciona el nombre del tirador zurdo Ciprián Padrón: “No sé qué tenía, se me hacía muy difícil. De los 67 ponches que me dieron, él tiene unos cuantos en su haber. Sin embargo, a Manuel Alarcón, quien fue un gran amigo y un pítcher de primerísimo nivel, siempre le adivinaba los lanzamientos. Me decía, Urbano el increíble, pues nunca me pudo ponchar”.

Acerca de los camareros que han pasado por nuestros clásicos, tiene frases de elogio para el ex integrante de Industriales y su actual director, Rey Vicente Anglada: “Jugaba todo el cuadro. No cabía
en la base”. También señala al pinareño Alfonso Urquiola, al matancero Félix Isasi y al guantanamero Andrés Telémaco, mientras entre los defensores de la esquina caliente alude a dos nombres: Pedro José Rodríguez y Omar Linares.

Lo miro un tanto sorprendido y le pregunto: ¿Ningún otro? Inmediatamente sonríe y afirma: “¡Cómo no! Te dejé para el final al segunda base y capitán de capitanes Antonio Pacheco (director ahora del titular nacional Santiago de Cuba), a quien considero el jugador más completo de la pelota revolucionaria. Le daba a la bola por dondequiera, tenía un sistema de bateo asombroso y era un cerrojo a la defensa. Fue bien grande entre los grandes”.

Urbano, quien siente satisfacción por haber podido compartir el terreno de juego junto a otras luminarias como Pedro Chávez, Jorge Trigoura, Ricardo Lazo, Tony González..., sostiene, como muchos otros, que el pitcheo de su época era más fuerte, más profundo: “Los lanzadores pensaban más, ahora se ve a menudo cómo con dos strikes sin bolas vienen por el medio, había menos equipos, la calidad estaba más repartida... Eso es elemental. Por lo demás, pienso que tenemos una selección nacional de lujo, potente. Quizás su punto más débil esté en
el área de los jardineros”.
Afirma haber sido igualmente un gran admirador del jardinero puertorriqueño Roberto Clemente: “Con sólo verlo caminar uno se daba cuenta que era un señor pelotero, un fenómeno del siglo. Su muerte me impresionó mucho, pero aún lo recuerdo por su grandeza deportiva”.

Tampoco olvida al gran árbitro Amado Maestri: “Él me tenía cariño, me decía que yo era su hijo, y hasta jaraneaba conmigo. Le sabía un mundo a la pelota y al arbitraje, y tenía una gran personalidad. Para mí ha sido el mejor”.

“En estos momentos contamos con un Nelson Díaz inmenso, muy capaz. Fíjese si es así que hasta los japoneses han querido que les trabaje en su país, y los norteamericanos siempre lo piden para que
actúe en sus juegos en eventos internacionales. Este también es de clase.”

Urbano González, quien considera que para llegar a ser un buen pelotero se necesita ser sacrificado, disciplinado y tratar de comprender a la afición en todo momento, se siente realizado como atleta, “porque lo di todo en el terreno, pude representar dignamente a la Patria en varios eventos de envergadura: Centroamericanos, Panamericanos y Mundiales y porque aún siento el cariño del pueblo en todas partes”.

NUMERITOS DE INTERÉS
EN SU CARRERA DEPORTIVA

Participó en 13 Series Nacionales. En 2 mil 864 VB pegó 792 hits, anotó 313 carreras, dio 97 dobles, 18 triples, 18 jonrones, slugging de 342, y average de 277. Robó 14 bases, impulsó 320 carreras, recibió 244 bases por bolas, de ellas 54 intencionales, 41 “desbol” y se ponchó 67 veces.

Actuó en 754 choques, jugó 6 mil 264,1 entradas, realizó 1 348 outs, 1 876 asistencias, cometió 158 errores en un total de 3 mil 382 lances, para un average defensivo de 953.

LIDERAZGOS

- Líder de los bateadores en la IV Serie (1965) con Industriales: De 156-56, para un average de 359.
-Carreras anotadas: I Serie (1962), Occidentales: 19.
-Hits conectados: I Serie (1962), Occidentales: 40; IV Serie (1965), Industriales:56; V Serie (1966), Industriales: 76.
-Sacrificios de fly: II Serie (1963), Industriales:3, conjuntamente con Tomás Soto, de Occidentales.

1 comentario:

pepepanocho dijo...

viva cuba libre y democratica¡¡ tribunales populares y horca para los comunistas por sus crimenes contra el pueblo cubano.