2008/05/08

Radiografía a los máximos jonroneros de la pelota en CUBA


Rafael Rofes Pérez

El batazo más esperado y emocionante en el béisbol lo es sin dudas el jonrón, conexión que requiere de quien lo logra,
como decimos popularmente, de “fuerza al bate”.

Nuestro país ha tenido el lujo de contar con innumerables toleteros en diferentes épocas, hombres que han hecho vibrar de emociones a sus seguidores en esta Isla, tanto en certámenes nacionales como internacionales, y donde la pelota es toda pasión.

¿Pero quiénes son los máximos jonroneros del béisbol cubano de por vida en nuestras Series Nacionales (de 1959 a la fecha)?, ¿cuál es su historial? Será realmente interesante adentrarnos en el accionar deportivo de estos colosos, pilares fundamentales con su actuación en la espectacularidad del juego de pelota.

Como dato curioso les anticipo que los diez primeros en este departamento son jugadores ya retirados, nómina que encabeza el fenomenal santiaguero Orestes Kindelán Olivares, el más grande “artillero” criollo de todos los tiempos, con 487 batazos de vuelta completa, además de liderar igualmente los departamentos de carreras impulsadas, con mil 511; total de bases recorridas, 3 mil 893, y sacrificios de fly, 91; segundo en slugging,600; tercero en carreras anotadas, mil 379, y cuarto en pelotazos recibidos (185) y bases por bolas, con mil 232. Estos numeritos hablan por sí solos de su calidad.

En la arena internacional disparó 101 vuelacercas en las más de 20 lizas internacionales en las cuales tomó parte: seis Campeonatos Mundiales, tres Juegos Olímpicos, seis Copas Intercontinentales, cuatro Juegos Panamericanos e igual cantidad de Centroamericanos, y en la mayoría de los casos fue eje fundamental en los triunfos de la mayor de las Antillas.

Tras Kindelán aparece un jugador con un poder descomunal, me refiero al jardinero matancero Lázaro Junco Nenínger, quien bien pudo haber integrado en más oportunidades las filas de la selección nacional por sus sobresalientes resultados en el país allá por los años 80 y 90.

Junco despachó 405 cuadrangulares (segundo) y se erigió como el primero en arribar a la respetable cifra de 400 batazos de este tipo en Series Nacionales y se ubica también entre los punteros de por vida en slugging, 551 (quinto), e impulsadas, con mil 180 (sexto).

Por si fuera poco, fue líder en dobles en la Serie Nacional de 1982 (16); triples, 1981 (6); carreras impulsadas, 1985 (72); y ¡nueve veces! en cuatriesquinazos, récord difícil de superar: 1982 (17), 1983 (15), 1985 (24), 1988 (25), 1989 (20), 1990 (16), 1991 (17), 1993 (27) y 1994 (21), mientras en Selectivas solo se llevó esta última corona en 1982.

Vistió el traje del equipo Cuba solo en tres oportunidades, en un Campeonato Mundial, una Copa Intercontinental y unos Juegos Centroamericanos, motivo por el cual sus descomunales batazos no pudieron deleitar mucho más a los amantes de este deporte allende de nuestras fronteras.

Omar Linares Izquierdo, “El Niño”, como se le conoció en el mundo beisbolero, es considerado uno de los mejores peloteros cubanos de todos los tiempos. Para un buen número de especialistas fue el mejor jugador de la etapa revolucionaria, y se ubica tercero en este importantísimo casillero con 404 jonrones.

Este hijo de Pinar de Río debutó en el año 1982 con solo 15 años de edad, desempeñándose en varias posiciones del cuadro, por lo que demostró desde sus inicios sus excelentes cualidades como jugador.

Sus estadísticas a lo largo de su carrera reflejan fehacientemente su estelaridad. Es líder de por vida en carreras anotadas, con mil 547, slugging, 644; y segundo en average ofensivo 368, e igualmente se ubica entre los punteros en la gran mayoría de los departamentos ofensivos, entiéndase dobles, noveno (327); remolques, quinto (mil 221); bases y bases intencionales, segundo (mil 327) y (235); hits, tercero (dos mil 195); total de bases recorridas, segundo (tres mil 842);

Encabezó los departamentos de bateo en las campañas de 1985 (409 de promedio), 1986 (426), 1990 (442) y 1992 (386). Fue líder en carreras anotadas en las Series de 1985 (65), 1987 (40), 1989 (53), 1993 (63) y 1995 (63). Triples, 1985 (9). Bases por bolas, 1992 (51), 1993 (66), 1994 (54), 1995 (64), 1996 (70) y 2000 (69).

En Series Selectivas dominó los bateadores en 1992, las anotadas en 1991 y 1992, los indiscutibles en 1990, los cuadrangulares en 1992, las carreras impulsadas en 1988 y 1992, así como los boletos en 1991, 1992 y 1994.

Es además, el único bateador que ha logrado la triple corona de bateo, pues en la Selectiva de 1992 terminó con 398 de promedio ofensivo, conectando 23 cuadrangulares, e impulsando un total de 58 carreras hacia el home plate.

Linares estuvo presente en seis Campeonatos Mundiales, tres Juegos Olímpicos, cuatro Juegos Panamericanos, e igual cantidad de Centroamericanos, y seis Copas Intercontinentales. No por casualidad fue el tercer bate titular del equipo Cuba por más de un decenio, y en múltiples ocasiones recibió premios por ser el atleta más distinguido de deporte colectivo en la Isla, y mereció igualmente distinciones como mejor deportista latinoamericano o entre los diez mejores, al tiempo que la Federación Internacional también lo congratuló varias veces por sus fenomenales resultados.

El “Gigante del Escambray”, el estelar zurdo primera base de los conjuntos de la antigua provincia de Las Villas -para muchos y me incluyo entre ellos-, el mejor en esa posición en Series Nacionales, ocupa la cuarta casilla con 370 batazos de vuelta completa.

Tuvo la dicha de haber jugado en cuatro décadas (60, 70, 80 y 1990). En la Serie de 1974, vistiendo las franelas de Azucareros lideró las carreras anotadas, con 54; dobles en 1971 (19), y “bambinazos”, 1974 y 1976, con 19 y 13, respectivamente.

También lideró las bases por bolas en 1972, 1973, 1974, 1977, 1978, 1979, 1981, 1985, y 1988. En Series Selectivas, Muñoz estuvo al frente de los anotadores en 1978, 1979 y 1981; en hits durante las Serie de 1981 y 1983, así como en dobles en 1976 y 1981; jonrones en 1975, 1976, 1979, 1980, 1981 y 1983, carreras remolcadas en 1979, 1980, 1981 y 1983, y en boletos en las campañas selectivas de 1975, 1976, 1977, 1978, 1979 y 1980.

Muñoz fue el primero en pegar 200 y 300 jonrones en Series Nacionales. Fuera de Cuba tuvo gran destaque, pues estuvo presente en cinco Campeonatos del Mundo, cinco Copas Intercontinentales, además de tres Juegos Panamericanos, y otros tantos Centroamericanos y del Caribe. Una de sus mayores satisfacciones nos remontan a la final del Mundial de Japón 1980, cuando decidió ese choque tras disparar cuadrangular ante el plantel de Corea del Sur.

En Mundiales tiene el récord de más jonrones para una Serie, con 8 en la cita de Italia 1978, además de convertirse en el primer cubano en disparar tres cuatriesquinazos en un juego mundialista. En estos certámenes, fue líder de este departamento, carreras impulsadas y anotadas, y en el torneo de 1978 fue escogido como el jugador más valioso. En Japón 1980, estuvo al frente de las carreras empujadas.

El habanero Romelio Martínez Hernández, quien aparece empatado con el “Gigante del Escambray” Antonio Muñoz en las casillas 4-5, con un total de 370 vuelacercas, fue un jardinero con un gran poder al bate, y en solo 15 Series Nacionales compiló esta friolera de batazos, por demás la conexión que más estremece los graderíos de los estadios de béisbol.

Romelio terminó su carrera con un promedio ofensivo de 271, producto de mil 289 hits en cuatro mil 752 comparecencias al home-plate, incluidos 174 dobles, seis triples y pisó la goma en 972 oportunidades. En la XXXI Serie Nacional (1992) quedó líder en jonrones con 19. Recuerdo que disparó su jonrón 100 en nuestros clásicos frente al tunero José Miguel Báez en el estadio Nelson Fernández, de San José de las Lajas, el 8 de marzo de 1988.

Tras Romelio se ubica el bien llamado “Señor Pelotero” Luis Giraldo Casanova Castillo, con 312 bambinazos. Representó siempre a los equipos de su terruño natal, Pinar del Río, como jardinero derecho en las décadas de los 70, 80 y principios de los 90, aunque en sus últimos años como jugador defendió el primer cojín.

Este recio toletero toma asiento en lugares de relevancia en la mayoría de los departamentos ofensivos de nuestro béisbol y acaparó unos cuantos lideratos, al terminar de puntero en carreras anotadas en 1980 (64), dobles en 1984 (19), empatado con el cienfueguero Sixto Hernández, cuadrangulares en 1984 (20), impulsadas ese propio año (67), y boletos recibidos en los años 1980 (57) y 1983 (34), igualado con Alejo O´Reilly.

En Selectivas comandó a lo bateadores en 1981 y 1984 y en su participación internacional aglutina un total de seis Campeonatos Mundiales, tres Juegos Panamericanos, dos Centroamericanos y seis Copas Intercontinentales.

En Mundiales fue líder jonronero en los certámenes de 1980, 1984, 1986 y 1988, y constituyó sin dudas baluarte fundamental de esa época en los rotundos éxitos de Cuba en el contexto internacional.

Un hijo de Santiago de Cuba, Gabriel Pierre Lazo, es el séptimo mayor toletero de la pelota criolla con 306 cuatriesquinazos. Jugador fornido y recio defensor de la tecera base, representó siempre a las novenas de su provincia y tuvo solo el inconveniente de que por ese tiempo coincidió con el estelar Omar Linares en la esquina caliente.

Pierre promedió de por vida 295 de average, pegó mil 577 inatrapables en cinco mil veces al rectángulo de bateo, entre éstos 302 dobles y 17 triples y anotó mil 031 carreras, además de constituir figura clave en los halagüeños resultados de por vida del béisbol santiaguero.

Extrafronteras integró el Cuba principal a las Copas Intercontinentales de 1991 y 1997, los Centroamericanos y del Caribe de 1998, el Campeonato Mundial de ese mismo año, los Panamericanos de Winnipeg 99, y los Juegos Olímpicos de Sydney 2000.

Uno de los peloteros de mayor estatura que han pasado por nuestras Series Nacionales, me refiero al gigante matancero Julio Germán Fernández Tortoló, es el octavo entre los máximos jonroneros cubanos, con 302.

Este inicialista destacó precisamente por su enorme poder ofensivo y engrosó las filas de los conjuntos Henequeneros y Matanzas en las décadas de los años 80 y 90.

Este departamento lo lideró en la XXXVI Serie Nacional, al despachar para la calle 15 pelotas, campaña donde fue igualmente el número uno en carreras remolcadas (60), y que también dominó en 1986, con 52.

Otro fenomenal pelotero que hizo engrandecer los graderíos por sus descomunales batazos lo fue sin dudas el cienfueguero Pedro José Rodríguez Jiménez, bien temido por lanzadores contrarios, quien brilló en los años 70 y 80 con las novenas de Azucareros y Cienfuegos en la Nacional y Las Villas en las Series Selectivas.

“Cheíto” pegó 286 cuadrangulares, defendió siempre con estoicismo la bien llamada esquina caliente y es uno de los peloteros cubanos que exhiben una mejor frecuencia de jonrones y carreras empujadas de por vida.

Tomó parte en 15 temporadas nacionales y promedió 287. Sus grandes dotes como hombre de fuerza las demostró en las Series de 1977, 1978, 1979 y 1980 cuando encabezó a los jonroneros, con 9, 13, 19 y 18 bambinazos, respectivamente.

Fue puntero en carreras impulsadas en las temporadas de 1977 (45), 1979 (53), y 1980 (55), y en Selectivas ganó esta corona en 1977 y 1978, dobles en 1984 y las remolcadas en 1976, 1977, 1978 y 1984.

Vistió las franelas de la selección nacional en cuatro Campeonatos Mundiales, tres Juegos Panamericanos, igual cifra de Centroamericanos y dos Copas Intercontinentales, eventos en los cuales sobresalió al bate como de costumbre.

Sin lugar a dudas nuestro país, rico en tradiciones beisboleras, se viste de gloria también con las hazañas de estos hombres, dignos representantes de un deporte que corre por la sangre de sus habitantes, y que no por casualidad exhibe en sus vitrinas los más importantes triunfos en la arena internacional.