2008/09/13


¿Quiénes son los máximos jonroneros de la pelota en Cuba?

Rafael Rofes Pérez

El batazo más esperado y emocionante en el béisbol lo es sin dudas el jonrón, conexión que requiere de quien lo logra, como decimos popularmente, de “fuerza al bate”.

Nuestro país ha tenido el lujo de contar con innumerables toleteros en diferentes épocas, hombres que han hecho vibrar de emociones a sus seguidores en esta Isla, tanto en certámenes nacionales como internacionales, y donde la pelota es toda pasión.

¿Pero quiénes son los máximos jonroneros del béisbol cubano de por vida en nuestras Series Nacionales (de 1959 a la fecha)?, ¿cuál es su historial? Será realmente interesante adentrarnos en el accionar deportivo de estos colosos, pilares fundamentales con su actuación en la espectacularidad del juego de pelota.

Como dato curioso les anticipo que los diez primeros en este departamento son jugadores ya retirados, nómina que encabeza el fenomenal santiaguero Orestes Kindelán Olivares, el más grande “artillero” criollo de todos los tiempos, con 487 batazos de vuelta completa, además de liderar igualmente los departamentos de carreras impulsadas, con mil 511; total de bases recorridas, 3 mil 893, y sacrificios de fly, 91; segundo en slugging,600; tercero en carreras anotadas, mil 379, y cuarto en pelotazos recibidos (185) y bases por bolas, con mil 232. Estos numeritos hablan por sí solos de su calidad.

En la arena internacional disparó 101 vuelacercas en las más de 20 lizas internacionales en las cuales tomó parte: seis Campeonatos Mundiales, tres Juegos Olímpicos, seis Copas Intercontinentales, cuatro Juegos Panamericanos e igual cantidad de Centroamericanos, y en la mayoría de los casos fue eje fundamental en los triunfos de la mayor de las Antillas.

Tras Kindelán aparece un jugador con un poder descomunal, me refiero al jardinero matancero Lázaro Junco Nenínger, quien bien pudo haber integrado en más oportunidades las filas de la selección nacional por sus sobresalientes resultados en el país allá por los años 80 y 90.

Junco despachó 405 cuadrangulares (segundo) y se erigió como el primero en arribar a la respetable cifra de 400 batazos de este tipo en Series Nacionales y se ubica también entre los punteros de por vida en slugging, 551 (quinto), e impulsadas, con mil 180 (sexto).

Por si fuera poco, fue líder en dobles en la Serie Nacional de 1982 (16); triples, 1981 (6); carreras impulsadas, 1985 (72); y ¡nueve veces! en cuatriesquinazos, récord difícil de superar: 1982 (17), 1983 (15), 1985 (24), 1988 (25), 1989 (20), 1990 (16), 1991 (17), 1993 (27) y 1994 (21), mientras en Selectivas solo se llevó esta última corona en 1982.

Vistió el traje del equipo Cuba solo en tres oportunidades, en un Campeonato Mundial, una Copa Intercontinental y unos Juegos Centroamericanos, motivo por el cual sus descomunales batazos no pudieron deleitar mucho más a los amantes de este deporte allende de nuestras fronteras.

Omar Linares Izquierdo, “El Niño”, como se le conoció en el mundo beisbolero, es considerado uno de los mejores peloteros cubanos de todos los tiempos. Para un buen número de especialistas fue el mejor jugador de la etapa revolucionaria, y se ubica tercero en este importantísimo casillero con 404 jonrones.

Este hijo de Pinar de Río debutó en el año 1982 con solo 15 años de edad, desempeñándose en varias posiciones del cuadro, por lo que demostró desde sus inicios sus excelentes cualidades como jugador.

Sus estadísticas a lo largo de su carrera reflejan fehacientemente su estelaridad. Es líder de por vida en carreras anotadas, con mil 547, slugging, 644; y segundo en average ofensivo 368, e igualmente se ubica entre los punteros en la gran mayoría de los departamentos ofensivos, entiéndase dobles, noveno (327); remolques, quinto (mil 221); bases y bases intencionales, segundo (mil 327) y (235); hits, tercero (dos mil 195); total de bases recorridas, segundo (tres mil 842);

Encabezó los departamentos de bateo en las campañas de 1985 (409 de promedio), 1986 (426), 1990 (442) y 1992 (386). Fue líder en carreras anotadas en las Series de 1985 (65), 1987 (40), 1989 (53), 1993 (63) y 1995 (63). Triples, 1985 (9). Bases por bolas, 1992 (51), 1993 (66), 1994 (54), 1995 (64), 1996 (70) y 2000 (69).

En Series Selectivas dominó los bateadores en 1992, las anotadas en 1991 y 1992, los indiscutibles en 1990, los cuadrangulares en 1992, las carreras impulsadas en 1988 y 1992, así como los boletos en 1991, 1992 y 1994.

Es además, el único bateador que ha logrado la triple corona de bateo, pues en la Selectiva de 1992 terminó con 398 de promedio ofensivo, conectando 23 cuadrangulares, e impulsando un total de 58 carreras hacia el home plate.

Linares estuvo presente en seis Campeonatos Mundiales, tres Juegos Olímpicos, cuatro Juegos Panamericanos, e igual cantidad de Centroamericanos, y seis Copas Intercontinentales. No por casualidad fue el tercer bate titular del equipo Cuba por más de un decenio, y en múltiples ocasiones recibió premios por ser el atleta más distinguido de deporte colectivo en la Isla, y mereció igualmente distinciones como mejor deportista latinoamericano o entre los diez mejores, al tiempo que la Federación Internacional también lo congratuló varias veces por sus fenomenales resultados.

El “Gigante del Escambray”, el estelar zurdo primera base de los conjuntos de la antigua provincia de Las Villas -para muchos y me incluyo entre ellos-, el mejor en esa posición en Series Nacionales, ocupa la cuarta casilla con 370 batazos de vuelta completa.

Tuvo la dicha de haber jugado en cuatro décadas (60, 70, 80 y 1990). En la Serie de 1974, vistiendo las franelas de Azucareros lideró las carreras anotadas, con 54; dobles en 1971 (19), y “bambinazos”, 1974 y 1976, con 19 y 13, respectivamente.

También lideró las bases por bolas en 1972, 1973, 1974, 1977, 1978, 1979, 1981, 1985, y 1988. En Series Selectivas, Muñoz estuvo al frente de los anotadores en 1978, 1979 y 1981; en hits durante las Serie de 1981 y 1983, así como en dobles en 1976 y 1981; jonrones en 1975, 1976, 1979, 1980, 1981 y 1983, carreras remolcadas en 1979, 1980, 1981 y 1983, y en boletos en las campañas selectivas de 1975, 1976, 1977, 1978, 1979 y 1980.

Muñoz fue el primero en pegar 200 y 300 jonrones en Series Nacionales. Fuera de Cuba tuvo gran destaque, pues estuvo presente en cinco Campeonatos del Mundo, cinco Copas Intercontinentales, además de tres Juegos Panamericanos, y otros tantos Centroamericanos y del Caribe. Una de sus mayores satisfacciones nos remontan a la final del Mundial de Japón 1980, cuando decidió ese choque tras disparar cuadrangular ante el plantel de Corea del Sur.

En Mundiales tiene el récord de más jonrones para una Serie, con 8 en la cita de Italia 1978, además de convertirse en el primer cubano en disparar tres cuatriesquinazos en un juego mundialista. En estos certámenes, fue líder de este departamento, carreras impulsadas y anotadas, y en el torneo de 1978 fue escogido como el jugador más valioso. En Japón 1980, estuvo al frente de las carreras empujadas.

El habanero Romelio Martínez Hernández, quien aparece empatado con el “Gigante del Escambray” Antonio Muñoz en las casillas 4-5, con un total de 370 vuelacercas, fue un jardinero con un gran poder al bate, y en solo 15 Series Nacionales compiló esta friolera de batazos, por demás la conexión que más estremece los graderíos de los estadios de béisbol.

Romelio terminó su carrera con un promedio ofensivo de 271, producto de mil 289 hits en cuatro mil 752 comparecencias al home-plate, incluidos 174 dobles, seis triples y pisó la goma en 972 oportunidades. En la XXXI Serie Nacional (1992) quedó líder en jonrones con 19. Recuerdo que disparó su jonrón 100 en nuestros clásicos frente al tunero José Miguel Báez en el estadio Nelson Fernández, de San José de las Lajas, el 8 de marzo de 1988.

Tras Romelio se ubica el bien llamado “Señor Pelotero” Luis Giraldo Casanova Castillo, con 312 bambinazos. Representó siempre a los equipos de su terruño natal, Pinar del Río, como jardinero derecho en las décadas de los 70, 80 y principios de los 90, aunque en sus últimos años como jugador defendió el primer cojín.

Este recio toletero toma asiento en lugares de relevancia en la mayoría de los departamentos ofensivos de nuestro béisbol y acaparó unos cuantos lideratos, al terminar de puntero en carreras anotadas en 1980 (64), dobles en 1984 (19), empatado con el cienfueguero Sixto Hernández, cuadrangulares en 1984 (20), impulsadas ese propio año (67), y boletos recibidos en los años 1980 (57) y 1983 (34), igualado con Alejo O´Reilly.

En Selectivas comandó a lo bateadores en 1981 y 1984 y en su participación internacional aglutina un total de seis Campeonatos Mundiales, tres Juegos Panamericanos, dos Centroamericanos y seis Copas Intercontinentales.

En Mundiales fue líder jonronero en los certámenes de 1980, 1984, 1986 y 1988, y constituyó sin dudas baluarte fundamental de esa época en los rotundos éxitos de Cuba en el contexto internacional.

Un hijo de Santiago de Cuba, Gabriel Pierre Lazo, es el séptimo mayor toletero de la pelota criolla con 306 cuatriesquinazos. Jugador fornido y recio defensor de la tecera base, representó siempre a las novenas de su provincia y tuvo solo el inconveniente de que por ese tiempo coincidió con el estelar Omar Linares en la esquina caliente.

Pierre promedió de por vida 295 de average, pegó mil 577 inatrapables en cinco mil veces al rectángulo de bateo, entre éstos 302 dobles y 17 triples y anotó mil 031 carreras, además de constituir figura clave en los halagüeños resultados de por vida del béisbol santiaguero.

Extrafronteras integró el Cuba principal a las Copas Intercontinentales de 1991 y 1997, los Centroamericanos y del Caribe de 1998, el Campeonato Mundial de ese mismo año, los Panamericanos de Winnipeg 99, y los Juegos Olímpicos de Sydney 2000.

Uno de los peloteros de mayor estatura que han pasado por nuestras Series Nacionales, me refiero al gigante matancero Julio Germán Fernández Tortoló, es el octavo entre los máximos jonroneros cubanos, con 302.

Este inicialista destacó precisamente por su enorme poder ofensivo y engrosó las filas de los conjuntos Henequeneros y Matanzas en las décadas de los años 80 y 90.

Este departamento lo lideró en la XXXVI Serie Nacional, al despachar para la calle 15 pelotas, campaña donde fue igualmente el número uno en carreras remolcadas (60), y que también dominó en 1986, con 52.

Otro fenomenal pelotero que hizo engrandecer los graderíos por sus descomunales batazos lo fue sin dudas el cienfueguero Pedro José Rodríguez Jiménez, bien temido por lanzadores contrarios, quien brilló en los años 70 y 80 con las novenas de Azucareros y Cienfuegos en la Nacional y Las Villas en las Series Selectivas.

“Cheíto” pegó 286 cuadrangulares, defendió siempre con estoicismo la bien llamada esquina caliente y es uno de los peloteros cubanos que exhiben una mejor frecuencia de jonrones y carreras empujadas de por vida.

Tomó parte en 15 temporadas nacionales y promedió 287. Sus grandes dotes como hombre de fuerza las demostró en las Series de 1977, 1978, 1979 y 1980 cuando encabezó a los jonroneros, con 9, 13, 19 y 18 bambinazos, respectivamente.

Fue puntero en carreras impulsadas en las temporadas de 1977 (45), 1979 (53), y 1980 (55), y en Selectivas ganó esta corona en 1977 y 1978, dobles en 1984 y las remolcadas en 1976, 1977, 1978 y 1984.

Vistió las franelas de la selección nacional en cuatro Campeonatos Mundiales, tres Juegos Panamericanos, igual cifra de Centroamericanos y dos Copas Intercontinentales, eventos en los cuales sobresalió al bate como de costumbre.

Sin lugar a dudas nuestro país, rico en tradiciones beisboleras, se viste de gloria también con las hazañas de estos hombres, dignos representantes de un deporte que corre por la sangre de sus habitantes, y que no por casualidad exhibe en sus vitrinas los más importantes triunfos en la arena internacional.
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VILLA CLARA SE ALISTA PARA SERIE NACIONAL DE PELOTA


Rafael Rofes Pérez

Santa Clara.- Encabezada por los olímpicos Ariel Pestano (receptor) y el torpedero Eduardo Paret, fue dada a conocer en esta ciudad una preselección de 67 jugadores, de la cual quedarán conformados los conjuntos villaclareños a la venidera XLVIII Serie Nacional de Béisbol y a la denominada Liga de Desarrollo.

Esta última se desarrollará paralela a la contienda mayor, y tiene como nuevo incentivo la posibilidad de bajar y subir atletas de un conjunto a otro, como ha sucedido en torneos anteriores.

Este amplio conglomerado lo integran seis receptores, 17 jugadores de cuadro, 31 serpentineros y 13 jardineros, encabezados por el versátil Leonis Martín, uno de los mayores prospectos del béisbol nacional.

Nuevamente el ex estelar patrullero central de los equipos Cuba, Víctor Mesa, dirigirá a este combativo equipo, ubicado tercero en la pasada campaña, quien se apoyará en los servicios de un avezado colectivo técnico, encabezado por Víctor Figueroa, Luis Jova y René Peña, entre otros.

También prestarán su concurso en esta preparación, los ex lanzadores José Ramón Riscart y Jorge Pérez, el intermedista Ramón Moré, quien igualmente fungirá como director de los jóvenes en la Liga de Desarrollo, y Roberto Pupo.

La preselección

Receptores: Ariel Pestano, Yulexis la Rosa, Julio César Ramírez, Yuselvis Águila, Osvaldo Pedraza (Cuba juvenil), y Adrián Moya, quien regresa a su terruño luego de jugar varias temporadas con la novena de Holguín.

Jugadores de cuadro: Eduardo Paret, Ariel Borrero, Yandri Canto, Andy Sarduy, Yeniet Pérez, Denis García, Aledmis y Yandy Díaz (Cuba juvenil), Orelvis Benavides, Yudelmis Hurtado, Yuniel Cabrera, Dian Toscano, Léster Jova, Reinier Alfonso, Michel Concepción, Carlos Gómez y Yasiel Quiroz.

Jardineros: Leonis Martín, Yorkis la Rosa, Yuniet Flores, Andy Zamora, Ramón Lunar, Michel Jiménez, Yordanis Linares, Ángel Rojas, Serguei Rodríguez, Yandriel Sánchez, Néstor Felipe Valdés, Anderson Faife y Alexis Moré.

Lanzadores: Robelio Carrillo, Alaín Sánchez, Yuliet López, Luis Borroto, Yosvani Pérez, Juan Yasel Serrano, Yolexis Ulacia, Freddy Asiel Álvarez, Yoandri Ruiz, Misael Siverio, Yoandy Barrios, Yoandri Fernández, Ediasbel García, Daniel Medina y Jorge Félix Molina.

El cuerpo de tiradores lo completan Marlon Romero, Yoanis Abréu, Yasmani Hernández, Diosdany Castillo, Yandy Valdés, Yasmani Junquera, Alejandro Hernández, Denis Sanabria, Magdiel González, Yosvani Matos, Yaniel Blanco, Yurién Vizcaíno, Luis M. la Rosa, Yuniel Abrahantes, Jorge Luis Alberna y Yuniel González Pridas,

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2008/09/07

VILLA CLARA SE ALISTA PARA SERIE NACIONAL DE PELOTA


Rafael Rofes Pérez

Santa Clara.- Encabezada por los olímpicos Ariel Pestano (receptor) y el torpedero Eduardo Paret, fue dada a conocer en esta ciudad una preselección de 67 jugadores, de la cual quedarán conformados los conjuntos villaclareños a la venidera XLVIII Serie Nacional de Béisbol y a la denominada Liga de Desarrollo.

Esta última se desarrollará paralela a la contienda mayor, y tiene como nuevo incentivo la posibilidad de bajar y subir atletas de un conjunto a otro, como ha sucedido en torneos anteriores.

Este amplio conglomerado lo integran seis receptores, 17 jugadores de cuadro, 31 serpentineros y 13 jardineros, encabezados por el versátil Leonis Martín, uno de los mayores prospectos del béisbol nacional.

Nuevamente el ex estelar patrullero central de los equipos Cuba, Víctor Mesa, dirigirá a este combativo equipo, ubicado tercero en la pasada campaña, quien se apoyará en los servicios de un avezado colectivo técnico, encabezado por Víctor Figueroa, Luis Jova y René Peña, entre otros.

También prestarán su concurso en esta preparación, los ex lanzadores José Ramón Riscart y Jorge Pérez, el intermedista Ramón Moré, quien igualmente fungirá como director de los jóvenes en la Liga de Desarrollo, y Roberto Pupo.

La preselección

Receptores: Ariel Pestano, Yulexis la Rosa, Julio César Ramírez, Yuselvis Águila, Osvaldo Pedraza (Cuba juvenil), y Adrián Moya, quien regresa a su terruño luego de jugar varias temporadas con la novena de Holguín.

Jugadores de cuadro: Eduardo Paret, Ariel Borrero, Yandri Canto, Andy Sarduy, Yeniet Pérez, Denis García, Aledmis y Yandy Díaz (Cuba juvenil), Orelvis Benavides, Yudelmis Hurtado, Yuniel Cabrera, Dian Toscano, Léster Jova, Reinier Alfonso, Michel Concepción, Carlos Gómez y Yasiel Quiroz.

Jardineros: Leonis Martín, Yorkis la Rosa, Yuniet Flores, Andy Zamora, Ramón Lunar, Michel Jiménez, Yordanis Linares, Ángel Rojas, Serguei Rodríguez, Yandriel Sánchez, Néstor Felipe Valdés, Anderson Faife y Alexis Moré.

Lanzadores: Robelio Carrillo, Alaín Sánchez, Yuliet López, Luis Borroto, Yosvani Pérez, Juan Yasel Serrano, Yolexis Ulacia, Freddy Asiel Álvarez, Yoandri Ruiz, Misael Siverio, Yoandy Barrios, Yoandri Fernández, Ediasbel García, Daniel Medina y Jorge Félix Molina.

El cuerpo de tiradores lo completan Marlon Romero, Yoanis Abréu, Yasmani Hernández, Diosdany Castillo, Yandy Valdés, Yasmani Junquera, Alejandro Hernández, Denis Sanabria, Magdiel González, Yosvani Matos, Yaniel Blanco, Yurién Vizcaíno, Luis M. la Rosa, Yuniel Abrahantes, Jorge Luis Alberna y Yuniel González Pridas,

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LOS SECRETOS DE MICIFUZ

Rafael Rofes Pérez

“¡Vamos, chico, pégale fuerte a la bola, mírala bien, tú eres bateador, si viene por ahí no lo perdones, dale para el centro del terreno, con la de segunda ganamos...”

Con voz y palmadas prodigiosas, Roberto Jiménez Abréu anima y a la vez porta los implementos de los peloteros del centro del país desde hace 30 años, para convertirse en el cargabates más longevo del béisbol revolucionario.

“Practiqué pelota como buen cubano que soy, jugué en la tercera, en segunda y en el campo corto junto con Owen Blandino, José Antonio Hoyos, Alfredo Aveillé, Juan Mirabal, entre otros, y llegué hasta los certámenes provinciales en la antigua provincia de Las Villas”, señaló el inquieto Micifuz, mote que acuñó un bodeguero de la ciudad de Santa Clara y con el que lo identifica toda la familia beisbolera.

A sus 69 años de edad vuelve al pasado y rememora cómo animaba a aquellos legendarios Azucareros desde las gradas en la primera mitad de la década del 70. “Tenía que seguir ligado a la pelota, entonces decidí hacerme cargabates para dar mi aporte y sentirme otra vez a gusto”, nos dice.

Admirador de sus homólogos David Pino (Azucareros, ya fallecido) y el popular Estebita (IND), confiesa tener excelentes relaciones con Miguel Miranda (CMG) —retirado— y con Alberto Hernández (PRI).

“Miranda era tremendo. En una oportunidad me sacó de mis casillas en el Sandino..., cuando mis peloteros conectaban aprovechaba su velocidad y se llevaba el bate y eso me obligó a deslizarme en una oportunidad sobre el plato para quitárselo y le provoqué una herida. De ahí en adelante nos hicimos buenos amigos y cuando chocábamos armábamos un show que mucho disfrutaba la gente”.

Confiesa que todo aquel que viste un traje de pelotero tiene su gran prueba de fuego cuando visita el Latinoamericano o el Guillermón Moncada. “Me dicen de todo, pero figúrate, eso es parte del espectáculo, y en esos estadios es donde más sufro las derrotas. “Sin embargo, los capitalinos me saludan en la calle, los santiagueros me hacen hasta coro en la Plaza de Marte, y eso se agradece”.

En el Latino tuvo una experiencia inolvidable durante el juego decisivo de la Selectiva-1978 entre Pinar del Río y Las Villas. “Íbamos empatados, se me acercó Pedro José Rodríguez y me dijo que si fallaba Muñoz recogiera los bates que eso se acababa ahí. Le hice caso, comencé a guardarlo todo, y efectivamente le disparó jonronazo enorme a Rogelio García, y cuando le dio la vuelta al cuadro sonrió y me gritó al oído, ¡te lo dije Mici! Eso nunca lo olvida él..., yo tampoco”.

Sonríe y extrae de su memoria otra de las tantas anécdotas que enriquecen su carrera. “Me dio gracia y pena a la vez escuchar a ese grande de la narración cubana que fue Eddy Martin decirme en una ocasión que no lo dejaba describir bien los partidos por mi timbre de voz y mis ensordecedoras palmadas. Desde luego, todo fue en tono amistoso. Él siempre fue un caballero”.

Al preguntarle acerca del mentor con quien mejor se ha sentido a lo largo de estos cinco lustros, no titubeó en mencionar a Eduardo Martín, Pedro Jova y Víctor Mesa.

“Los tres son grandes conocedores de la pelota. Pero te digo una cosa, Víctor es para mí el mejor mánager de Cuba, porque se las sabe todas, además lo demuestra y lo aplica sobre el terreno, es audaz y con él juega todo el mundo. De eso no tengo la menor duda”.

Orgulloso por haber representado a Cuba en el torneo de Haarlem, Holanda-2004, considerarse como uno más dentro del colectivo de dirección del equipo de Villa Clara y sentir el cariño como padre de todos sus integrantes, espera continuar cargando bates hasta que sus piernas lo acompañen.

Por su sencillez, ejemplo y entrega, este hombre se ha convertido, sin proponérselo, en un símbolo del deporte en su provincia y en toda Cuba. ¡Bien que te lo has ganado, Micifuz!

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EL PEQUEÑO GIGANTE DEL BOX

Rafael Rofes Pérez


Aún me parece verlo lanzar con sus peculiares movimientos y su inseparable número 32. Cuando pasaba del tercer o cuarto innings encima del box, resultaba imbatible para sus contrarios. Por su entrega, dedicación y calidad se convirtió en el primer serpentinero cubano del período revolucionario en arribar a la cifra de los mil ponches...

Me refiero a Santiago “Changa” Mederos, un pequeño gigante del montículo, quien se erigió como uno de los mejores tiradores de su época en Cuba y el exterior. El mismo que rechazó una suma de 170 mil dólares para que pasara al béisbol rentado norteamericano, en ocasión de celebrarse los XI Juegos Centroamericanos y del Caribe, en Panamá 1970, pues su mejor regalo estuvo siempre reservado para su afición, para su pueblo.

Como la gran mayoría de los niños en la Isla, comenzó a jugar pelota desde muy pequeñín, a los 8 años. Ya a los 13 participa en su primer evento internacional en Nicaragua como jardinero central.

Su debut en nuestros torneos elites se produce en 1964 durante la III Serie Nacional, temporada en la que exhibe credenciales como lanzador vistiendo las franelas del conjunto Occidentales junto a destacadas figuras de la época como el inicialista Pedro Chávez, el camarero Félix Isasi, el jardinero Rigoberto Rosique y los también serpentineros Isidro Borrego y Maximiliano Reyes, entre otros.

Una temporada grande para “Changa” fue sin dudas la de 1969, en la VIII Serie con el Habana. El 30 de enero de ese propio año propinó 20 ponches en un juego al equipo de Camagüey, y totalizó ¡208! en dicha campaña, para implantar así un récord que duró 32 años, roto en la XL Serie

En los 16 torneos internacionales en los cuales tomó parte (5 Campeonatos Mundiales, 2 justas panamericanas e igual cantidad de Centroamericanos y otros topes y series del Caribe) triunfó en 28 partidos y sólo cayó en 6; le anotaron 23 carreras limpias, estrucó a 165 rivales y regaló 61 boletos, para un excelente promedio de 1.39. Brilló en los XI Juegos regionales de Panamá-1970, en especial en el choque ante los mexicanos, equipo al que sacó 21 outs por la vía de los strikes.

El día 15 de diciembre de 1979 dejó de existir Santiago Mederos Iglesias a la edad de 34 años, víctima de un accidente del tránsito, luego de haber luchado durante cinco días contra la muerte.

Hoy este virtuoso de la lomita, quien fue elegido entre los 100 mejores atletas del siglo XX en Cuba, vive en el corazón de todos los que amamos el béisbol. Su diminuta figura y grandeza deportiva se multiplican en la pléyade de jóvenes que desean ser como él: pequeños gigantes del box.

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NUMERITOS DE INTERÉS EN SU CARRERA

Labor de por vida en Nacionales y Selectivas (15 campañas)

Ofensiva: En 438 veces al bate conectó 72 hits, 7 dobles, ningún triple, 3 jonrones, anotó 33 carreras, para un average de 164, robó una base, fue cogido en una oportunidad, impulsó 34 carreras, recibió 66 bases y se ponchó 51 veces.

Defensiva: Participó en 254 juegos, en 1628,2 entradas, sacó 36 outs, realizó 360 asistencias, cometió 23 errores, para un average de 945.

Pitcheo: Juegos lanzados 253, iniciados 220, completos 106, relevados 33, ganados 123, perdidos 67, dio 41 lechadas, salvó 6 partidos, tiró 1628,2 entradas, enfrentó a 5822 bateadores, le conectaron 1149 hits, para un promedio de 197. Ponchó a 1420 hombres, regaló 633 bases por bolas, de ellas 32 intencionales. Le dieron 149 dobles, 31 triples y 44 jonrones. Cometió 4 balks, 55 wild pitching y propinó 41 pelotazos.

Liderazgos (Series Selectivas)

Líder en ganados y perdidos (IV Selectiva-1978, Habana), 7 y 2; juegos completos (I-1975, Habana), 10: entradas lanzadas (I-1975, Habana), 119,2.

(Serie de los Diez Millones, año 1970)

Juegos completos: 9 con el Habana, empatado con Roberto Valdés, (Orientales) y Alfredo García (Matanzas). Lechadas: 7.

(Series Nacionales)

Líder en juegos iniciados: VIII Serie (1969, Habana), con 25; completos (IX-1970, Industriales),13; ganados (VIII-1969, Habana), 17; lechadas propinadas (VII-1968, Industriales), 8, y (VIII-1969, Habana), 6; entradas lanzadas )IX-1970, Industriales), 136,2, y (XIV-1975, Agricultores), 91,2; ponches (VIII-1969, Habana), 208; (IX-1970, Industriales), 143, y (XIV-1975, Agricultores), 92.

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Jonrón a la adversidad

| Rafael Rofes Pérez

| fotos: Archivo familiar

Muchos han sido y son los deportistas cubanos que con sacrificio, entrega y coraje se han impuesto a imprevistos y dificultades.

En ese grupo sobresale el ya desaparecido pelotero Carlos Kindelán Limonta, quien a menos de un año de haber sido sometido a un trasplante de riñón, volvió al terreno para escribir una impresionante página de voluntad.

Oriundo de la capital, desde bien pequeño demostró sus dotes como bateador y excelente defensor del cuadro, inspirado por su ídolo Rey Vicente Anglada, y posteriormente debutó con Industriales en nuestras series nacionales.

De sus primeros años como pelotero siempre hizo mención al jonrón que le conectó a Barudilio Vinent para decidir un partido y la primera vez que vistió la franela tricolor en un torneo en Holanda, en el cual tuvo una formidable actuación.

En plena forma deportiva llegaron para él las insatisfacciones, cuando lo dejaron fuera de la campaña Selectiva de 1988, no obstante haber bateado por encima de los 300 con Metropolitanos.

Esto motivó su traslado hacia Matanzas para jugar con los equipos de aquella provincia. Su brillante actuación en su primer año con Henequeneros le posibilitó integrar el Cuba B, como titular en la segunda base, y participar en varios eventos en el exterior.

Por ese tiempo se convirtió en uno de los intermedistas más bateadores del país, a lo que unía su explosividad, y concedía un especial interés a los choques con sus antiguos compañeros de la capital, varios de los cuales decidió con oportunas conexiones y excelentes engarces.

Cuando se encontraba en plenitud de facultades y listo para empeños mayores, una severa insuficiencia renal lo alejó del terreno. Gracias a las bondades de la medicina cubana se le trasplanta un riñón y tras el éxito de la operación se le recomendó un largo período de descanso.

“Tan pronto me recupere volveré a la pelota”, repetía constantemente. Nueve meses después se cumplió su deseo, pero al poco tiempo afloró una nueva afección, a la que no pudo sobreponerse para cerrar los ojos el 19 de marzo de 1998 a la edad de 34 años.

Cuentan quienes estuvieron a su lado en los momentos finales de su existencia, que su último pensamiento lo dedicó al béisbol, y recuerdan que no se cansaba de repetir: “Conecta tú el hit, que después yo te traigo para home”.

Carlos Kindelán participó en 14 series nacionales. En 2 mil 716 veces al bate conectó 768-H, 126-2B, 27-3B, 63-HR, 357-CI, 419-sulugging, para average de 283. A la defensa, promedió 974, con 98-E en 3 mil 724 lances. Eventos internacionales: Copa Intercontinental, Barcelona-1991, y torneos de Rótterdam y Haarlem, Holanda.

2008/09/02

LOS SECRETOS DE MICIFUZ

Rafael Rofes Pérez




“¡Vamos, chico, pégale fuerte a la bola, mírala bien, tú eres bateador, si viene por ahí no lo perdones, dale para el centro del terreno, con la de segunda ganamos...”

Con voz y palmadas prodigiosas, Roberto Jiménez Abréu anima y a la vez porta los implementos de los peloteros del centro del país desde hace 30 años, para convertirse en el cargabates más longevo del béisbol revolucionario.

“Practiqué pelota como buen cubano que soy, jugué en la tercera, en segunda y en el campo corto junto con Owen Blandino, José Antonio Hoyos, Alfredo Aveillé, Juan Mirabal, entre otros, y llegué hasta los certámenes provinciales en la antigua provincia de Las Villas”, señaló el inquieto Micifuz, mote que acuñó un bodeguero de la ciudad de Santa Clara y con el que lo identifica toda la familia beisbolera.

A sus 69 años de edad vuelve al pasado y rememora cómo animaba a aquellos legendarios Azucareros desde las gradas en la primera mitad de la década del 70. “Tenía que seguir ligado a la pelota, entonces decidí hacerme cargabates para dar mi aporte y sentirme otra vez a gusto”, nos dice.

Admirador de sus homólogos David Pino (Azucareros, ya fallecido) y el popular Estebita (IND), confiesa tener excelentes relaciones con Miguel Miranda (CMG) —retirado— y con Alberto Hernández (PRI).

“Miranda era tremendo. En una oportunidad me sacó de mis casillas en el Sandino..., cuando mis peloteros conectaban aprovechaba su velocidad y se llevaba el bate y eso me obligó a deslizarme en una oportunidad sobre el plato para quitárselo y le provoqué una herida. De ahí en adelante nos hicimos buenos amigos y cuando chocábamos armábamos un show que mucho disfrutaba la gente”.

Confiesa que todo aquel que viste un traje de pelotero tiene su gran prueba de fuego cuando visita el Latinoamericano o el Guillermón Moncada. “Me dicen de todo, pero figúrate, eso es parte del espectáculo, y en esos estadios es donde más sufro las derrotas. “Sin embargo, los capitalinos me saludan en la calle, los santiagueros me hacen hasta coro en la Plaza de Marte, y eso se agradece”.

En el Latino tuvo una experiencia inolvidable durante el juego decisivo de la Selectiva-1978 entre Pinar del Río y Las Villas. “Íbamos empatados, se me acercó Pedro José Rodríguez y me dijo que si fallaba Muñoz recogiera los bates que eso se acababa ahí. Le hice caso, comencé a guardarlo todo, y efectivamente le disparó jonronazo enorme a Rogelio García, y cuando le dio la vuelta al cuadro sonrió y me gritó al oído, ¡te lo dije Mici! Eso nunca lo olvida él..., yo tampoco”.

Sonríe y extrae de su memoria otra de las tantas anécdotas que enriquecen su carrera. “Me dio gracia y pena a la vez escuchar a ese grande de la narración cubana que fue Eddy Martin decirme en una ocasión que no lo dejaba describir bien los partidos por mi timbre de voz y mis ensordecedoras palmadas. Desde luego, todo fue en tono amistoso. Él siempre fue un caballero”.

Al preguntarle acerca del mentor con quien mejor se ha sentido a lo largo de estos cinco lustros, no titubeó en mencionar a Eduardo Martín, Pedro Jova y Víctor Mesa.

“Los tres son grandes conocedores de la pelota. Pero te digo una cosa, Víctor es para mí el mejor mánager de Cuba, porque se las sabe todas, además lo demuestra y lo aplica sobre el terreno, es audaz y con él juega todo el mundo. De eso no tengo la menor duda”.

Orgulloso por haber representado a Cuba en el torneo de Haarlem, Holanda-2004, considerarse como uno más dentro del colectivo de dirección del equipo de Villa Clara y sentir el cariño como padre de todos sus integrantes, espera continuar cargando bates hasta que sus piernas lo acompañen.

Por su sencillez, ejemplo y entrega, este hombre se ha convertido, sin proponérselo, en un símbolo del deporte en su provincia y en toda Cuba. ¡Bien que te lo has ganado, Micifuz!

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EL PEQUEÑO GIGANTE DEL BOX

Rafael Rofes Pérez


Aún me parece verlo lanzar con sus peculiares movimientos y su inseparable número 32. Cuando pasaba del tercer o cuarto innings encima del box, resultaba imbatible para sus contrarios. Por su entrega, dedicación y calidad se convirtió en el primer serpentinero cubano del período revolucionario en arribar a la cifra de los mil ponches...

Me refiero a Santiago “Changa” Mederos, un pequeño gigante del montículo, quien se erigió como uno de los mejores tiradores de su época en Cuba y el exterior. El mismo que rechazó una suma de 170 mil dólares para que pasara al béisbol rentado norteamericano, en ocasión de celebrarse los XI Juegos Centroamericanos y del Caribe, en Panamá 1970, pues su mejor regalo estuvo siempre reservado para su afición, para su pueblo.

Como la gran mayoría de los niños en la Isla, comenzó a jugar pelota desde muy pequeñín, a los 8 años. Ya a los 13 participa en su primer evento internacional en Nicaragua como jardinero central.

Su debut en nuestros torneos elites se produce en 1964 durante la III Serie Nacional, temporada en la que exhibe credenciales como lanzador vistiendo las franelas del conjunto Occidentales junto a destacadas figuras de la época como el inicialista Pedro Chávez, el camarero Félix Isasi, el jardinero Rigoberto Rosique y los también serpentineros Isidro Borrego y Maximiliano Reyes, entre otros.

Una temporada grande para “Changa” fue sin dudas la de 1969, en la VIII Serie con el Habana. El 30 de enero de ese propio año propinó 20 ponches en un juego al equipo de Camagüey, y totalizó ¡208! en dicha campaña, para implantar así un récord que duró 32 años, roto en la XL Serie

En los 16 torneos internacionales en los cuales tomó parte (5 Campeonatos Mundiales, 2 justas panamericanas e igual cantidad de Centroamericanos y otros topes y series del Caribe) triunfó en 28 partidos y sólo cayó en 6; le anotaron 23 carreras limpias, estrucó a 165 rivales y regaló 61 boletos, para un excelente promedio de 1.39. Brilló en los XI Juegos regionales de Panamá-1970, en especial en el choque ante los mexicanos, equipo al que sacó 21 outs por la vía de los strikes.

El día 15 de diciembre de 1979 dejó de existir Santiago Mederos Iglesias a la edad de 34 años, víctima de un accidente del tránsito, luego de haber luchado durante cinco días contra la muerte.

Hoy este virtuoso de la lomita, quien fue elegido entre los 100 mejores atletas del siglo XX en Cuba, vive en el corazón de todos los que amamos el béisbol. Su diminuta figura y grandeza deportiva se multiplican en la pléyade de jóvenes que desean ser como él: pequeños gigantes del box.

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NUMERITOS DE INTERÉS EN SU CARRERA

Labor de por vida en Nacionales y Selectivas (15 campañas)

Ofensiva: En 438 veces al bate conectó 72 hits, 7 dobles, ningún triple, 3 jonrones, anotó 33 carreras, para un average de 164, robó una base, fue cogido en una oportunidad, impulsó 34 carreras, recibió 66 bases y se ponchó 51 veces.

Defensiva: Participó en 254 juegos, en 1628,2 entradas, sacó 36 outs, realizó 360 asistencias, cometió 23 errores, para un average de 945.

Pitcheo: Juegos lanzados 253, iniciados 220, completos 106, relevados 33, ganados 123, perdidos 67, dio 41 lechadas, salvó 6 partidos, tiró 1628,2 entradas, enfrentó a 5822 bateadores, le conectaron 1149 hits, para un promedio de 197. Ponchó a 1420 hombres, regaló 633 bases por bolas, de ellas 32 intencionales. Le dieron 149 dobles, 31 triples y 44 jonrones. Cometió 4 balks, 55 wild pitching y propinó 41 pelotazos.

Liderazgos (Series Selectivas)

Líder en ganados y perdidos (IV Selectiva-1978, Habana), 7 y 2; juegos completos (I-1975, Habana), 10: entradas lanzadas (I-1975, Habana), 119,2.

(Serie de los Diez Millones, año 1970)

Juegos completos: 9 con el Habana, empatado con Roberto Valdés, (Orientales) y Alfredo García (Matanzas). Lechadas: 7.

(Series Nacionales)

Líder en juegos iniciados: VIII Serie (1969, Habana), con 25; completos (IX-1970, Industriales),13; ganados (VIII-1969, Habana), 17; lechadas propinadas (VII-1968, Industriales), 8, y (VIII-1969, Habana), 6; entradas lanzadas )IX-1970, Industriales), 136,2, y (XIV-1975, Agricultores), 91,2; ponches (VIII-1969, Habana), 208; (IX-1970, Industriales), 143, y (XIV-1975, Agricultores), 92.

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Jonrón a la adversidad

| Rafael Rofes Pérez

| fotos: Archivo familiar

Muchos han sido y son los deportistas cubanos que con sacrificio, entrega y coraje se han impuesto a imprevistos y dificultades.

En ese grupo sobresale el ya desaparecido pelotero Carlos Kindelán Limonta, quien a menos de un año de haber sido sometido a un trasplante de riñón, volvió al terreno para escribir una impresionante página de voluntad.

Oriundo de la capital, desde bien pequeño demostró sus dotes como bateador y excelente defensor del cuadro, inspirado por su ídolo Rey Vicente Anglada, y posteriormente debutó con Industriales en nuestras series nacionales.

De sus primeros años como pelotero siempre hizo mención al jonrón que le conectó a Barudilio Vinent para decidir un partido y la primera vez que vistió la franela tricolor en un torneo en Holanda, en el cual tuvo una formidable actuación.

En plena forma deportiva llegaron para él las insatisfacciones, cuando lo dejaron fuera de la campaña Selectiva de 1988, no obstante haber bateado por encima de los 300 con Metropolitanos.

Esto motivó su traslado hacia Matanzas para jugar con los equipos de aquella provincia. Su brillante actuación en su primer año con Henequeneros le posibilitó integrar el Cuba B, como titular en la segunda base, y participar en varios eventos en el exterior.

Por ese tiempo se convirtió en uno de los intermedistas más bateadores del país, a lo que unía su explosividad, y concedía un especial interés a los choques con sus antiguos compañeros de la capital, varios de los cuales decidió con oportunas conexiones y excelentes engarces.

Cuando se encontraba en plenitud de facultades y listo para empeños mayores, una severa insuficiencia renal lo alejó del terreno. Gracias a las bondades de la medicina cubana se le trasplanta un riñón y tras el éxito de la operación se le recomendó un largo período de descanso.

“Tan pronto me recupere volveré a la pelota”, repetía constantemente. Nueve meses después se cumplió su deseo, pero al poco tiempo afloró una nueva afección, a la que no pudo sobreponerse para cerrar los ojos el 19 de marzo de 1998 a la edad de 34 años.

Cuentan quienes estuvieron a su lado en los momentos finales de su existencia, que su último pensamiento lo dedicó al béisbol, y recuerdan que no se cansaba de repetir: “Conecta tú el hit, que después yo te traigo para home”.

Carlos Kindelán participó en 14 series nacionales. En 2 mil 716 veces al bate conectó 768-H, 126-2B, 27-3B, 63-HR, 357-CI, 419-sulugging, para average de 283. A la defensa, promedió 974, con 98-E en 3 mil 724 lances. Eventos internacionales: Copa Intercontinental, Barcelona-1991, y torneos de Rótterdam y Haarlem, Holanda.