2012/01/21

Diálogo sin "máscara" con Renier Yero...

Por RAFAEL ROFES PEREZ

Siempre lo recuerdo por su entrega, valentía y coraje sobre el terreno. Era bien temido por lanzadores contrarios aunque nunca tuvo la dicha de ser regular en el equipo de Sancti Spíritus en nuestras series nacionales. A sus virtudes siempre se interpusieron las malas decisiones sobre su figura, y hasta un poco de mala suerte, esa que muchas veces nos impide demostrar lo que realmente somos capaces de hacer.

Me refiero al receptor Renier Yero Deliano, quien aún se afianza hoy en su estirpe de campeón para enfrentar con éxito los retos de la vida junto a su nueva familia formada en territorio venezolano, pero sin alejarse del calor y el cariño de sus hermanos de la Isla y su gran pasión por la pelota, la que no ha abandonado en ningún momento.
  
Por eso jamás ha renunciado a la idea de volver a jugar béisbol, independientemente de sus 36 almanaques vencidos. Los llamados para volver a la grama en lides de México, Italia y Nicaragua confirman lo anterior, porque muchos saben de sus virtudes y conocen de su calidad y agallas a toda prueba.
Ameno, coloquial y jaranero como de costumbre, Yero comentó en amena plática interesantes relatos de su inmenso bregar por la pelota cubana y otros pormenores de actualidad acerca de este fascinante mundo, los cuales me motivaron a compartir con los lectores de mi Pasaje, fieles seguidores de nuestro deporte nacional.

¿Cuándo comenzó esa pasión por la pelota?

“Desde bien pequeño, aunque practiqué primero atletismo en mi natal Jatibonico, a los 6 años. Y estando ahí me captaron para el béisbol”.

¿Quién fue tu primer entrenador?

 “Segundo Gutiérrez, ex lanzador de la selección nacional de softbol. Matriculo en la EIDE Lino Salabarría y comienzo a jugar en la tercera base junto a Eriel Sánchez, mi rival de siempre y participo en varios Juegos Escolares”.

¿Cuándo pasas a la receptoría?

 “Al debutar en la categoría 13-14. Seguí como regular en esta nueva posición y fue colocado Ixis Valle en tercera. Y unos años después fui llamado para el Servicio Militar General, y a mi regreso tomo parte en dos Ligas de Desarrollo con el conjunto Arroceros, etapa en la que asistí un un torneo en Centroamérica con Charles Díaz como director”.

¿Y tu debut en Series Nacionales?

“Debuto oficialmente en la temporada 96-97 a los 19 años, y me mantuve por 13 temporadas, incluidas tres Superligas, un Juego de Estrellas y una Olimpiada del Deporte Cubano”.

¿Por qué fuiste el eterno suplente…, el eterno emergente en la novena de Sancti Spíritus y no titular?

 “Considero que fue por pura estrategia de los entrenadores. Eso me dolió muchísimo todo ese tiempo. Aún así ellos sabían que yo era líder nato en ese equipo. Pero mi amor por el béisbol y mi equipo fue más grande que cualquier otra cosa, al extremo de jugar en varias oportunidades lesionado, con heridas, puntos dados, dedos rotos…, y lo hacía porque sabía que mi equipo me necesitaba”.

 ¿Cuál fue el director que más oportunidades de dio?

 “Lourdes Gourriel”.

 ¿Y el que menos?

 “Tomás Ulloa”.

El hecho de estar Eriel y más después que hizo por primera vez el Cuba,  te complicó más las cosas, supongo. ¿No pediste a tu provincia te dejaran jugar en otra dada tu calidad y las trabas que tenías allí?

 “El problema fue que el salto de Eriel fue muy rápido y grande. Por supuesto que eso me complicó más las cosas. Pero yo siempre me decía que antes yo jugaba por encima de él y podría lograrlo nuevamente. Y te digo que muchas veces le pidieron a mi provincia otros territorios que me dejaran salir, pero jamás accedieron”.

¿Cuáles territorios?

 “Holguín, Camaguey, Las Tunas, Guantánamo, los Metropolitanos, hasta Víctor Mesa, y el comisionado nacional de softbol”.

¿Víctor te quería llevar para Villa Clara?

 “Sí. Víctor siempre me decía que le gustaba como yo me entregaba en el terreno. Y recuerdo que una vez le dije que él tenía en su equipo a Pestano y a Yulexis la Rosa, dos excelentes receptores, y él muy campante me contestó que era cierto, pero que en su equipo nadie tenía puesto fijo”.

¿Y entonces por qué no fuiste con él?

 “Ya le digo, porque no me dejaron. Me hubiera ido con gusto. Pero el primer secretario del Partido de Sancti Spíritus por aquel entonces, Juan Antonio Díaz, dijo tajantemente al director del INDER en la provincia que Yero no se podía dejar ir bajo ningún concepto”.

¿Cuándo fue tu última temporada?

 “La 2007-2008, la que por cierto ya no quería jugar, entre otras cosas porque estaba al frente del equipo en la Liga de Desarrollo. Pero Juan Castro, el director de Sancti Spíritus por aquel tiempo, me vio haciendo tandas de bateo y comentó a los directivos que él dirigiría, pero que quería a Yero en su novena. Eso me agradó mucho de su parte.

 “Ese día, después de una práctica, me recogió, me montó en su carro, donde también estaba Eriel y hablamos como tres horas”.

 ¿Y qué te dijo Eriel?

 “Eriel y yo siempre hemos sido grandes amigos, independientemente de la rivalidad que hubo. Recuerdo que me dijo que necesitaba que yo jugara un año más, porque yo era quien sabía llevar a ese equipo adelante”.

¿Cómo era ese liderazgo contigo dentro del conjunto?

“Es que yo siempre daba ánimo a mis compañeros, les hablaba bien fuerte cuando la situación lo necesitaba, les decía cosas hasta a los integrantes del team Cuba, que había que echar para alante como fuese. A veces me ponía bien duro con ellos…”

¿Entonces eras una especie de Víctor Mesa?

 “Jajajajaja. Más o menos, pero con menos luz”.

¿Quiénes eran tus mejores amigos en ese equipo?

 “Mi hermano del alma, Yovany Aragón, Eriel, Ifreidi Coss, Ixis Valle y Yoanis Delgado”.

¿Te relacionas aún con ellos?

 “Sí, con todos. Cuando voy a Cuba nos visitamos mutuamente. Hace dos años mi madre murió y yo no pude estar presente, pero todos ellos se portaron como verdaderos hermanos y allí estuvieron en todo momento. Un hermoso gesto que jamás podré olvidar”.

¿Cuándo sales de Cuba y por qué?

 “Salí el 13 de agosto del 2008 de misión deportiva a Venezuela, país donde ya tenía una hija de 2 años, Camila Vanessa, y no la conocía, Por eso dejé de jugar”.

¿Por qué no la conocías?

“Porque mi esposa Tania Vanessa es venezolana, y la conocí en Cuba en la Universidad. Ella era mi alumna, y cuando regresó ya estaba embarazada”.

¿Eras profesor universitario en Cuba?

 “Sí. Soy máster en actividad física. En la Universidad turtoreba. Me gradué  en el 2001, exactamente en la Facultad José Martí espirituana, filial de la Universidad de Las Villas por aquel entonces”.

¿En qué parte de Venezuela vives?

“En la ciudad de Barinitas, estado de Barinas. Me trasladé hasta aquí de manera legal. Y te digo que aquí echaré raíces, porque ya tengo también a un varoncito, Camilo Alejandro, de mes y medio. Ya tengo la parejita”.

¿No has jugado pelota en Venezuela?

 “Sí, pero no de manera oficial porque mis papeles llegaron un poco tarde y aún no tengo cédula venezolana”.

¿Pero te mantienes de cierta manera ligado al béisbol?

 “Sigo entrenando y actualmente trabajo de coach de bateo del equipo Petroleros de Barinas, y ciertamente me encanta esa función”.

¿Qué peloteros admiraste y admiras?

“A Frederich Cepeda, a Yovany Aragón… Pero mi pelotero preferido siempre fue Eduardo Paret”.

¿Por qué?

“Por su entrega, por su respeto a la camiseta. Todo un ejemplo a seguir. Por suerte tuve el privilegio de jugar junto a él por tres temporadas con Centrales, y te confieso que lo disfruté muchísimo”.

¿Qué crees de la pelota cubana actual?

“Que está en un bache, más que todo porque los que la dirigen no quieren interiorizar y entender que hay que estimular a los jugadores”.

¿De qué manera?

“Monetariamente, amigo. Igualmente nos ha faltado ser más ambiciosos como país por parte de sus dirigentes. Tenemos fuerza en el béisbol, eso es un hecho, tenemos suficiente material humano, que sería muy beneficioso incertarlo en distintas ligas en el mundo, sin eliminar por supuesto la Serie Nacional. Todos los países lo hacen, y por demás es otra vía de ingresos para cada uno de ellos”.

¿Y cómo ves la estructura actual de esa Serie Nacional?

 “Te digo que no es mala la intención, pero no deja de ser beneficiosa para los conjuntos de la capital”.

¿Entonces estás en desacuerdo con los Metropolitanos?

“No. Ellos siempre han estado”.

¿Te hubiese gustado haber jugado en Grandes Ligas. Te pasó en algún momento por tu mente?

“Pues sí pasó por mi mente. Y el solo hecho de ver a los peloteros de aquí que firman, sé muy bien que hubiese llegado perfectamente”.

¿Desearías que los cubanos que juegan en la Isla tuvieran la oportunidad de hacerlo en Grandes Ligas?

“Por supuesto que sí. Y te puedo asegurar con objetividad que muchos de ellos son mejores que algunos de otros países que la juegan hoy. A los nuestros solo les falta la oportunidad”.

¿Tu equipo favorito?

“Los Yankees. Siempre me han gustado. Yo escogí mi número 2 por Jeter y Paret”.

¿Anécdotas?

“Varias. Cuando el play off final por el título en la 41 Serie del 2002 fue allí cuando me di a conocer realmente al pegar un doble de emergente con dos outs, eso no se olvida. Pero una anécdota bien interesante que me marcó fue cuando en esa misma temporada Maels Rodríguez fue designado para lanzar contra Matanzas y pidió que yo fuera su receptor… Ese día Maels llegó a las 100 millas, estaba durísim e imbateable… Y ese fue sin dudas el mejor partido como catcher de toda mi carrera.

“Recuerdo que Juan Manrique me felicitó al finalizar el choque, por lo bien que lo había hecho con una mascota toda remendada. Imagínate como quedó mi mano izquierda”.

¿Tu momento más feliz?

“Cuando fui líder en cuadrangulares en la campaña 2003-2004 con 19 y gané ese propio año el derby de  jonrones, y el que le pegué a Luis Borroto con Eriel en primera en el Juego de las Esrellas”.

¿A quién consideras el receptor más completo en serie nacionales?

“ A Ariel Pestano”.

¿Con qué lanzador te sentías más a gusto en tu posición?

“Con Yovany Aragón. Con solo una mirada nos entendíamos perfectamente”.

¿A qué pitchers les bateabas mejor?

“Principalmente a los zurdos. Pero a Yulieski y a Norberto González los mataba”.

¿Y el que se te hizo más difiícil?

“Pedro Luis Lazo”.

¿Cuántas veces te expulsaron de un terreno de pelota?

“Unas cuantas. Era muy impulsivo, muy fresco, como decimos en buen cubano”.

¿Algún mensaje a la afición y a todos tus seguidores por todo el mundo?

“Un gran saludo. Quisiera expresar muchas cosas, pero me remitiré a decirles a todos que no importa cuan bueno sea un jugador en el terreno, lo más importante es darlo todo por la camiseta que uno defiende, sin importar si se es miembro de la selección nacional o no y sin pedir nada a cambio, porque al final del camino, es hermoso percibir el respeto que nos ganamos con nuestro desempeño”.

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