2013/01/21

Reyes del cuadrangular


Por MIGUEL ERNESTO GOMEZ MASJUAN (Especial para Pasaje Deportivo)

Sadaharu Oh, Hank Aaron, Héctor Espino y Orestes Kindelán aparecen unidos, en la historia del béisbol, por un elemento común: el cuadrangular. Ellos brillaron en diferentes ligas del mundo y con sus batazos apoyaron los títulos de equipos en Grandes Ligas, así como en la pelota japonesa, mexicana y cubana.

Ningún pelotero ha disparado más jonrones que el nipón Sadaharu Oh. En sus 22 temporadas logró 868 vuelacercas y con esa cifra permanecerá durante un largo tiempo en el primer lugar, porque Barry Bonds, quien ocupa el segundo puesto, quedó en 767 cuadrangulares.

Sadaharu debutó en 1959, como pitcher, con los Gigantes de Yomiuri. Desde el montículo no convenció a los entrenadores y de inmediato pasó a defender la primera almohadilla. En las décadas de los sesenta y setenta, Oh fue el mejor bateador de la Liga japonesa. 

En total ganó cinco veces el título ofensivo y en 15 ocasiones el de jonrones. Sadarahu se paraba a la zurda y, antes de hacerle swing a la pelota, levantaba un poco su pierna izquierda. Este peculiar estilo fue muy exitoso y hoy muchos asiáticos lo imitan.
Al otro lado del Océano Pacífico, Hank Aaron también despertaba no pocos temores en los lanzadores. Por décadas Babe Ruth ocupó el primer puesto en la lista de máximos jonroneros de las Grandes Ligas. El “Bambino” disparó 714 cuadrangulares y parecía que nadie podría superarlo; sin embargo, la constancia de Aaron demostró lo contrario.

Aaron debutó en las Mayores en 1954 y, veinte años más tarde, el 8 de abril de 1974, rompió el viejo récord de Ruth. Algunos malos fanáticos no podían entender que un pelotero negro dejara atrás a un ídolo blanco, como fue Ruth. Aaron terminó la temporada de 1973 con 713 cuadrangulares. En ese invierno recibió diversas amenazas, incluso de muerte, por parte de personas que no querían que jugara la siguiente campaña, para así “preservar” el récord de Babe.

El jugador no se dejó intimidar, así que siguió activo hasta finalizar con la impresionante cifra de 755 vuelacercas. Aaron ganó en tres oportunidades el Guante de Oro, participó en 24 Juegos de las Estrellas, logró un anillo de Serie Mundial— con los Bravos de Milwaukee, en 1957— y un título de Jugador Más Valioso.

Por 33 años el nombre de Hank Aaron encabezó a los jonroneros de Grandes Ligas, hasta que el polémico Barry Bonds lo sobrepasó, en 2007. Bonds concluyó con 762 vuelacercas; pero su carrera quedó muy empañada, porque lo acusaron de utilizar sustancias prohibidas. Ante esta duda, muchos prefieren recordar a Aaron, un hombre que nunca tuvo que inyectarse o ingerir nada para aumentar las distancias de sus batazos.


JONRONEROS LATINOS

En las Ligas mexicanas, de verano e invierno, probablemente no haya jugado un pelotero de mayor fuerza que Héctor Espino. En 24 temporadas disparó 453 cuadrangulares y se ganó el apodo de “Superman de Chihuahua”. Terminó como campeón de bateo en 1964, 1966, 1967, 1968 y 1973  y, en total, remolcó 1 573 carreras, con un excelente promedio de 335.

Espino fue exaltado al Salón de la Fama del béisbol mexicano en 1985. En la actualidad, un estadio de Hermosillo, la ciudad en donde brilló con el equipo de los Naranjeros, lleva el nombre de este gran jugador que falleció en septiembre de 1997, a los 58 años.

En el recuento de los mejores jonrones no puede quedar fuera un cubano. Todavía le dicen el “Tambor Mayor”, aunque hace una década que el santiaguero Orestes Kindelán decidió retirarse y, tras su partida, quedó un enorme vacío.

Durante 21 temporadas Kindelán acumuló la impresionante cifra de 487 jonrones. Por mucho es el líder de este departamento en las Series Nacionales y no sería arriesgado decir que se mantendrá en ese puesto, quizás por siempre, porque en el listado de los 10 primeros, ninguno permanece activo. Solo él, Lázaro Junco (405) y Omar Linares (404), superaron la barrera de los 400 vuelacercas.

Como parte de la selección nacional, Kindelán lo ganó todo. Por ejemplo, participó en tres Juegos Olímpicos y conquistó dos medallas de oro y una de plata. Además, intervino en siete Copas intercontinentales y Cuba triunfó en seis de esas ediciones. A estas victorias se suman las obtenidas por el equipo nacional en cuatro Juegos Panamericanos y cuatro Centroamericanos.

Con sus 487 vuelacercas en los torneos nacionales y casi un centenar en diferentes eventos internacionales, Orestes Kindelán, sin dudas, ha sido el hombre de más fuerza en la pelota cubana.

5 comentarios:

Osvaldo Placencia dijo...

el tanbol mayor

Anónimo dijo...

Bastante anfetaminas q se tomo Hank Aaronaaaaa

jorge leon azul dijo...

los 3 mosqueteros

Manuel Ramírez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Bueno es verdad que Kindelán fue un grande, pero hay uno que hubiese sido quizás el más grande de Cuba, pero su carrera fue truncada por unos pocos dolares que le regalaron. Pasé mi infancia escuchando aquellos inolvidables juegos de Las Villas y la verdad ahí comenzó mi pasión por el beisbol, y todo gracias a hombres como cheito, muñoz, Olivera, Sixto hernández.... y otros más.